Por una Educación permanente y eficiente

Permanente y eficiente. Dos términos que deberían ir casados junto a la educación pero que, en cambio, están divorciados para siempre. Muchos no relacionan el pilar de la educación con el pasado histórico que tiene España sobre sus espaldas. Pero deberían. Echar un vistazo al pasado es observar todos los orígenes y las causas de un tema determinado y, en este caso, podemos comprobar que esta teoría es cierta.

Desde 1985, ha habido hasta cinco nuevas leyes relacionadas con la educación que simplemente derogan o amplían a la anterior. No es coherente. Un ejemplo bien sencillo. La ley actual es la denominada LOMCE, o Ley Wert, aprobada en el año 2013. Según el Ministerio de Educación, esta modifica casi por completo la Ley Orgánica puesta en marcha en 2006. Los artífices y los grandes creadores de todo esto son los políticos. Como todo el mundo conoce, cada cuatro años hay votaciones y hay urnas. Cada cuatro años hay una nueva legislatura. Y cada cuatro años hay un teórico cambio de gobierno en España con una ideología diferente y con unas propuestas también distintas. Además, se suma el afán de que cada líder quiere contentar a sus seguidores con las siempre removidas políticas de educación. No hay consenso y sobre todo, no hay diálogo entre ellos. Cada uno hace lo que le conviene y siempre el principal perjudicado es el estudiante.

Ellos, los estudiantes son la fuerza que promueve este país. Luego ven estas cosas y suceden manifestaciones, insultos o incluso barbaridades con los docentes. Paradójicamente, si los políticos no se toman en serio una ley de Educación que sea eficiente y sobre todo perdure en el tiempo, los estudiantes tampoco se toman en serio ni a los profesores ni a los dirigentes políticos.

El profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Alicante Antonio Díez afirma que “el sujeto por excelencia de la educación es el alumno”. Así es. Los profesores tan solo son un instrumento para poder hacer del estudiante una mejor persona y un buen trabajador en su rama. No obstante, el desconcierto cada cuatro años es brutal. Los alumnos cada día van más perdidos al colegio, instituto o universidad, y siempre pensando en qué pasará en un futuro, ¿otra ley más? Los políticos están muy equivocados si así creen que el estudiante es el gran beneficiado. Solo hacen que perjudicarlo con nuevas y distintas legislaciones.

Como dijo el prestigioso polímata francés Jules Henri Poincaré: “¿Cuál es el primer principio político? La educación. ¿Cuál es el segundo? La educación. ¿Y el tercero? La educación”.


Alberto Alberola Selva

Mari Carmen Borrull Granero

Daniel Caballero Rubio

Ángel Cerdá Cortés

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *