“Que no sea tanto la cantidad de tiempo como la calidad”

 Campillo Galera, Diana / Psicopedagoga del C.P. Clara Campoamor (Elche) 

 

“No es una cuestión de actividades extraescolares sí o no, sino un conjunto de cosas”, explica Diana, que trabaja cada día con niños en pleno desarrollo personal y profesional. El elevado tiempo que estos pasan cumpliendo el horario escolar influye mucho en a qué dedicará el menor las horas restantes del día. Esta profesional de la educación nos invita a abrir los ojos a la educación emocional y a una interacción social activa en los niños. El tiempo libre no sólo debe invertirse en productividad y mejora del rendimiento, también puede centrarse en disfrutar de su niñez para que cuando crezcan formen parte de una sociedad con valores muy distintos.

 

Pregunta: Las actividades ayudan a desarrollar muchas cosas ¿se centran a veces más en lo competitivo que en el ámbito social y lúdico del niño?

 

Respuesta: Totalmente, y pienso lo mismo del colegio muchas veces. Nos tenemos que fijar en cómo está planteada la legislación educativa, y más la que tenemos actualmente, que forma para el mundo del trabajo, para una sociedad competitiva, para producir y no para la integridad. No es una educación para ser más persona o relacionarte. Sí que hay muchos profesores en el cole que aún atendiendo a esa legislación y con todos los problemas que conlleva, intentan trabajar la educación emocional buscando formación alternativa pero siempre se ve ese choque entre lo que tenemos que hacer y lo que realmente vemos la necesidad de hacer. Las actividades extraescolares son como una continuación del cole la mayoría de las veces.

 

P: ¿Cuál sería la proporción adecuada entre el tiempo libre de los niños y sus actividades guiadas?

 

R: Dar una proporción numérica me parece muy complicado, también pienso que depende del niño,  sobre todo si tiene alguna singularidad, por ejemplo si estamos hablando de unas altas capacidades que en el centro no se pueden atender. En principio, como pienso que pasan muchas horas en el cole, demasiadas, soy partidaria de que no hagan nada por la tarde. Aquí esas actividades se hacen en el horario de comedor. También tenemos la “Escola matinera” de ocho a nueve de la mañana para los padres que tienen que dejar a sus hijos antes de tiempo. Por otro lado hay niños por ejemplo que les encanta la música y que van al conservatorio por la tarde. El instituto Misteri D’Elx de aquí de Elche ahora tiene un convenio con el conservatorio y lo hacen por la mañana convalidando las horas de música. Debemos de ir en esa medida, que no sea tanto la cantidad de tiempo como la calidad de lo que hacemos.

 

P: ¿En algunas ocasiones se vuelve más importante el tiempo que se dedica a estas actividades que el tiempo que se pasa con la familia y los amigos?

 

R: Sí, muchas veces, al hilo de esto. Ya digo que depende mucho de la situación del alumno y de sus características, pero muchas veces en alumnos que necesitan trabajar las habilidades sociales, deciden llevarlos a un gabinete por las tardes para que trabajen habilidades sociales. En el gabinete le dicen “¿cómo harías si estás en el parque y hay un amiguito que viene a jugar?” Pues mira, vete al parque. Vete al parque y si está el amiguito puede incluso, con sentido común, el padre o la madre, trabajarle ese tipo de cosas.

También hay que contar con el tiempo de los deberes que tienen la gran mayoría de las veces. Si pasan tanto tiempo en el cole y luego tienen que hacer deberes, más las actividades extraescolares, hay veces que los niños no tienen tiempo para nada más que no sea una actividad guiada, en la que tienen que trabajar la mayoría de veces con metodologías tradicionales de “me explican” y “tengo que hacer”, muy repetitivas.

 

P: Si se superara el límite de tiempo adecuado ¿cómo se manifestaría el estrés en un niño?

 

R: El sueño y la alimentación es lo que hay que observar mucho. Cuando tenga dificultades para dormirse, o muchos despertares durante la noche, o cambie la alimentación, no tenga ganas de comer o se de atracones, o le de ansiedad si no come entre horas. Estas dos cosas son las más significativas, a parte de la tristeza y a lo mejor el no querer jugar con los demás, el querer estar con los papás antes que elegir un juego con los iguales y ese tipo de cosas. Son casos en los que a lo mejor los nenes las tardes las han tenido ocupadas, los padres están muy preocupados por su etapa de desarrollo, que sepan, que trabajen cosas que en el cole no trabajan, etc. Entonces su parte de niños, de compartir intereses con los demás, que hace que luego se integren en el grupo, se descuida.

 

P: ¿Son perjudiciales las actividades extraescolares?

 

R: Las actividades extraescolares no creo que sean malas,  porque sí son interesantes, sobre todo para áreas que no se trabajan en el cole, sobre todo a un nivel más de creatividad, como música o plástica de una manera mucho más específica. La parte creativa, o la educación emocional, que a veces se queda en el cole, sí que veo interesante trabajarlas fuera, pero me parecen muy importantes las horas en las que los niños tienen una actividad guiada durante el día. Por eso no es que esté en contra de las extraescolares, pero creo que es necesario observar muy bien el tiempo que tienen guiado o haciendo una actividad.

 

P: ¿Hay que elegir las actividades extraescolares que potencien en el niño sus carencias, sus ventajas o mezclarlas?

 

R: En ese aspecto creo que es importante, cuando es extraescolar y no hay ninguna dificultad especial, trabajar algo en lo que el niño disfrute. Normalmente eso ocurre cuando se le da bien algo o cuando destaca en alguna cosa. También alguna actividad que quieran hacer porque si ya están en el cole tantas horas, si luego tiene que hacer algo que tampoco le gusta es más de lo mismo.

En el cole, si nosotros utilizáramos bien los recursos y tuviésemos los recursos que hacen falta ya no necesitaríamos que vayan fuera y se esfuercen otra vez. Yo creo que la solución para un niño que no se le dan bien las matemáticas no es dar más horas de matemáticas. Al final llega un momento, cuando los niños están ya en quinto y en sexto, en el que es casi rechazo a las matemáticas, por todo eso que hemos hecho imponiendo algo que no le gusta o que no se le da bien, y encima haciéndolo de la misma manera. Si yo veo que de esta manera las matemáticas no, tendré que intentar hacerlo de otra manera para ver si así lo consigo.

 

P: En conclusión ¿A qué nos puede llevar la obsesión excesiva por las actividades extraescolares?

 

R: Yo creo que ya se está viendo, no hay que mirar mucho hacia el futuro para poder ver ciertas cosas. No es una cuestión de actividades sí o no, es un conjunto de cosas. Influye mucho el cómo está avanzando la sociedad y creo que la escuela es un reflejo de ella al final y no al revés, como debería ser. No se parte de la escuela para crear una sociedad, sino que la sociedad tal cual está influye mucho en la escuela.

Lo más importante es que la familia colabore con la escuela y sea una parte más de la comunidad educativa, y cuando la colaboración es la mayoría de veces negativa, influye mucho. No lo estamos haciendo bien. Eso sumado a los pocos recursos que tenemos, la cantidad de niños que hay en las aulas, lo que se tiene que dar en cada momento que va marcado por un decreto ley, y la falta de tiempo dedicado a trabajar la educación emocional u otras cosas muy importantes que se descuidan frente a la educación curricular. Por ello se están viendo muchos problemas en los niños a la hora de relacionarse, muchos conflictos, mucha competitividad, una falta de valores increíble, y ese tipo de cosas no las tenemos que buscar en el futuro, sino que ya las estamos viendo.

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