Recortando la integración

La asociación Trévol de Ontinyent, al igual que otras muchas, han sufrido en sus carnes el recorte de presupuesto para la Ley de Dependencia con sus inevitables consecuencias para alumnos y familiares.

La lucha diaria e incansable de las familias con uno de sus miembros discapacitado físico o psíquico, está teniendo su recompensa en forma de recortes y trabas para la integración social de los mismos, hecho que afecta tanto de forma física como psicológica a los mas allegados.

Se han cumplido casi nueve años desde la entrada en vigor de la Ley de Dependencia, pero desde entonces se suceden los recortes severos de la misma. La Coordinadora Estatal de Plataformas de la Ley de Dependencia afirma incluso que “muchos de los pacientes con un grado alto de dependencia llegan incluso a fallecer mientras siguen en lista de espera”. Dicha ley es todavía más estricta con las dependencias psíquicas, pues según un dato de el diario El País, en al año 2009 un 20% de los enfermos mentales eran excluidos, cifra que ha aumentado los últimos años. Todo lo dicho ha afectado, y mucho a la asociación Trévol de Ontinyent, un colegio para discapacitados que trabaja diariamente, con los pocos medios de los que dispone para seguir trabajando por la integración social de sus alumnos.

El trabajador social Rafa Montava, parte del plantel de profesionales de Trévol expresaba que “los recortes están provocando una subida de las tasas y el posterior abandono de la escuela por parte de muchas familias” y matizaba además: “Esto afecta a la autonomía de los jóvenes y a todo lo que habían conseguido durante este tiempo”. Y es que el Trévol ha sufrido un golpe terrible durante este año 2015, provocando una perdida sustancial de profesionales de la materia que ayudaban a los alumnos diariamente y también a los propios alumnos que son conscientes de la falta de atención respecto a la que tenían hace unos años.

Los recortes afectan a la autonomía de los alumnos con discapacidad y a todo lo que ya habían conseguido” Afirma Rafa Montava, trabajador social de la Asociación Trévol

Durante 20 años Trévol ha sido uno de los colegios para discapacitados más importante de la provincia de Valencia, muchos eran las familias que decidían apostar por esta escuela para hacer que los disminuidos psíquicos se sintieran más realizados consigo mismos y intentar conseguir una integración en la sociedad, una sociedad que ya de por sí tiende, generalmente, a desentenderse de ellos. Ya en 2013 la asociación empezó a tambalearse, cuando empezaron los problemas económicos y las dificultades para mantener en plantilla a los especialistas necesarios para el cuidado los alumnos, pero fue a finales de 2014, y en este 2015, cuando ha estado apunto de estallar todo el trabajo realizado durante años, y es que se han tenido que apretar los cinturones y aplicar medidas desesperadas para poder seguir adelante, como el crear distintos tipos de cuotas dependiendo de la renta de las familias.

El problema se incrementa con la marcha forzada de familias de la escuela, la gran mayoría de ellas por temas económicos, y es que el problema no afecta solo a los propios discapacitados, los padres son los que más han sufrido las consecuencias de unas políticas criticadas por la mayoría de ellos. Especialmente emocional es el caso de una madre soltera en paro de Agullent, que quiso preservar su anonimato pero contó su historia, afirmando que “vivo de la paga del Gobierno a mi hijo por su discapacidad, y ahora no puedo seguir manteniéndolo en Trévol porque no me llega” para hacer más triste un caso que, desafortunadamente, no es aislado, afirmó que “no estoy preparada para poder realizar todo el trabajo que requiere tener un hijo con discapacidad, saco fuerzas de flaqueza, pero muchas veces me fallan”

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Trévol está intentando por todos los medios que todos aquellos padres que se han visto obligados a sacar a sus hijos de la escuela puedan volver a ingresarlos para que ambos puedan conservar su propia autonomía e independencia, pues el tener que encargarte personalmente de los hijos, trastoca, evidentemente, el día a día de dichas familias, que ven reducido así su tiempo personal. Sobre este tema el autor Juan Sebastián Celis Maya, experto en Desarrollo Personal y reconocido “Vloguer” y “Youtuber”, expresa en uno de sus artículos que “dedicarnos tiempo a nosotros mismos nos hace obtener claridad y comprender nuestra manera de pensar” y matiza que “este hecho nos permite solucionar problemas. No se puede vivir sólo para los demás”. Así pues, la realidad es que a las familias con los problemas ya mencionados, pueden vivir muchos años, pero todos condicionados, lo que indudablemente, y como reconoció Carmina, madre de un chico autista “es muy duro saber que siempre van a depender de ti”.

Es muy duro saber que tu hijo siempre va a depender de ti” expresa Carmina, madre de un joven con autismo que va diariamente a la escuela Trévol

Las familias contra el Gobierno

Los padres que tienen un hijo con discapacidad psíquica y ven como las ayudas van a menos, tienen claro quien es, para ellos, el culpable de sus males. Muchos familiares atacan al Gobierno central y consideran que las políticas se hacen para agradar a la mayoría: “nos menosprecian, nos roban, nos recortan, y además se ríen de nosotros saliendo por la tele orgullosos de ello” afirmaba Miguel, padre de un chico con autismo y miembro de la asociación Trévol, quien añadía además que “parece que quieran dar de lado a las personas con discapacidad”.

No solo Miguel se mostraba contrariado con el Gobierno central. Paula, concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Ontinyent, afirma que “es una vergüenza lo que está pasando con sitios tan necesarios como Trévol. No me creo que en Moncloa sean conscientes del daño que están causando a muchas familias con sus medidas”.

Ontinyent solidaria

Si hay que destacar algún punto positivo, dentro de los aspectos claramente negativos de los recortes del Gobierno central a los discapacitados es claramente el de ver que, en Ontinyent, la población se ha volcado para ayudar al centro Trévol y a los familiares.

A raíz de un vídeo publicado hace siete meses, donde alumnos del Trévol pedían ayuda a la capital de la Vall d’Albaida, la solidaridad de sus habitantes ha quedado patente, ya que se ha recaudado “mucho más de lo que esperábamos (no quiso decir cifra exacta), pero menos de lo que necesitamos” afirmaba Amelia, directora del centro Trévol, quién también añadía que “además la tienda solidaria que sigue abierta, está reportando mucho dinero, y los actos benéficos también. Estamos muy felices”.

Vivimos en la época de los aparatos inteligentes, de los smartphones, de aplicaciones de móvil que incluso encuentran aparcamiento para el coche cerca de tu ubicación, pero también vivimos en una época donde se invierte más en festejos y celebraciones varias, que en ayudar a aquellos que más nos necesitan. Són pues los aparatos más inteligentes que los humanos?

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