No hay peor castigo para un niño que sentarle en una silla enfrente de una ficha, y se le hace”

Águeda Berenguer García y Inmaculada Latour Sánchez, profesoras de Educación Infantil (audio)

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Águeda (izquierda) e Inmaculada (derecha) son viejas amigas pese a trabajar en centros diferentes

Águeda e Inmaculada son profesoras de Educación Infantil de los colegios Baix Vinalopó y Luis Cernuda de Elche. Entre ambas suman casi cuatro décadas de experiencia trabajando con niños de tres a cinco años. Son voces más que autorizadas para valorar cómo funciona la educación en nuestra sociedad en esta etapa de la infancia. Intercalando sonrisas del tamaño de dos lunas hablan sin tapujos de temas tan comprometidos como su visión del sistema o el juego de roles femenino-masculino. Y del papel que realizan ellas en todo esto.

Pregunta- ¿Cuales son las claves para que un niño disfrute yendo al cole?

Águeda – El niño aprende jugando, manipulando, observando, viviendo y siendo feliz. Con un niño que va al cole siendo feliz se pueden hacer mil cosas. Necesita sentir, por otro lado, esa seguridad y tranquilidad de que la profe está ahí. El miedo paraliza, en el momento en el que un niño tiene miedo empiezan a surgirle inseguridades.

Inmaculada – El niño tiene que estar a gusto en clase, sentirse querido con mucho cariño y aprender a relacionarse con sus compañeros. Es un poco más educar las emociones que enseñarles a leer y a escribir. No hay peor castigo para un niño que sentarle en una silla enfrente de una ficha, y se le hace.

P – ¿Podría decirse, entonces, que hay un exceso de normas?

A – Si, y yo creo que confundimos educar con prohibir. En infantil viene cada uno de una película diferente y es más cómodo poner normas. Necesitan unos hábitos, unas rutinas para estar tranquilos, pero con margen para que ellos puedan moverse.

I – El poner una norma es muy cómodo. Si te esfuerzas y te lo trabajas, si les enseñas a comportarse un mínimo, no van a hacer nada malo. El que funciona funciona y el que no cuanta más rigidez le pongas va a funcionar peor. He visto gritar y zarandear a niños problemáticos en primaria, y lo primero que hacen cuando me ven es venir a mis brazos.

P – ¿Creen que sería una buena idea extender esta forma de educar a etapas posteriores?

A – Si, sería bueno que hubiera una continuidad. De hecho hay colegios que lo hacen y funcionan muchísimo mejor. No tienen esos bloqueos de cuando pasan de infantil a primaria.

I – A lo mejor es porque no tienen esas tensiones del tener que hacer esto o lo otro, las comparaciones… Luego es cierto que los niños se adaptan a todo. Yo sé que tengo que enseñar a leer y escribir porque en mi cole me lo exigen, así que me lo planteo hacer con el mayor cariño del mundo posible. Si a los adolescentes se les tratara de esta manera yo creo que serían menos groseros, no mentirían tanto y dejarían de hacer las cosas porque eso les pueda dañar, no porque eso no se haga. El tabaco, por ejemplo.

P – Ha dicho “me exigen”, ¿a qué se refiere? ¿existe presión a nivel institucional?

A – Con la iglesia hemos topado. A nivel institucional hay una presión brutal. El equipo directivo nos exige unas cosas fuera de lugar y es porque tienes a la inspectora de turno que les dice: no, es que tenemos que hacer esto, tenemos que tal. Y no te escuchan a ti. Les dices: tengo treinta niños, dos con necesidades especiales, o aquí no caben todos… les da igual. Les importa que tu les lleves el día uno de cada mes las faltas, el absentismo escolar… burocracia, papeleo.

I – Tú tienes un problema con un niño y lo escribes en la libreta como si fuera un diario, pero vas al despacho, describes lo que sucede y ahí te lo comes tú, así que como no te sirva de desahogo…

A – Luego llega una mamá, se queja cansada de que pasen cosas y entonces ya hacen caso. Te da una sensación de desamparo… es el reflejo de la sociedad, postureo, lo que hacen los políticos. A ella luego le muestran nuestro diario para decir: estamos trabajando con el niño.

P – ¿Consideran que, por lo general, lo único que importa son las cosas cuantitativas, lo que se puede observar a primera vista?

A – En general sí, y a los padres también. Tú les explicas: a mí lo que menos me importa es que aprendan a hacer el número tres, lo que quiero es que me escuchen, hay muchas cosas antes que aprender el número tres. Pero ellos quieren el final no el camino. Hacen mil actividades que no tienen plasmación final, son meramente de aprendizaje. Pero ellos quieren el jarrón, y si se lo haces tú mejor porque queda más mono.

I – Y el proceso es lo más bonito. A los niños, si no colaboran, no les apetece llevar nada a casa, porque puede ser muy bonito pero ellos no lo han hecho.

P – Cambiando de tema, según un estudio realizado por la UE a comienzos de este año 2015, el 95,1% de los profesores de Educación Infantil en España son mujeres ¿A que creen que se debe este comportamiento?

A – Es cultural, educacional, no lo sé. ¿Por qué no va un niño a danza si a lo mejor le encanta bailar? Porque no es lo habitual y nos cuesta salirnos de la norma. A lo mejor en magisterio de educación infantil pasa igual.

I – O quizás porque está más asociado a esa sensibilidad o paciencia que se le presupone una mujer, a una madre. Tal vez ellos se cansen antes, pero espero que cambie. Los profesores de música o educación física que se supone que nos tendrían que ayudar, no bajan.

P – ¿Se consideran, en parte, responsables de favorecer esta actitud?

A – De ninguna manera. Nosotras tratamos de corregir esos roles que vienen ya erróneos de casa. Y ellos no tienen reparos. Ves a niños disfrazándose de princesas, jugando a médicos o imitando a su madre… pero si en casa no se apoya no puedes hacer nada. He visto un retroceso de generaciones, quizás porque les dedicamos poco tiempo por trabajo y los niños están con los abuelos. Y la diferencia generacional es abismal. Un abuelo no te puede educar lo mismo que te puedo educar yo.

I – Tratas de educarles en la igualdad, en el cariño. Pero muchas veces desde la familia no ayudan y, sí es verdad, primaria y secundaria tampoco son un buen ejemplo en este sentido.

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