Sexo, drogas & GinLemon’s

Un fin de semana “largo” por el puente de diciembre me llevó con la maleta hacia Pedreguer donde tengo buenos amigos. Mi extraño acento no pasó desapercibido por esos fríos lares de la Marina Alta, y la primera afirmación fue que no era de ahí, la segunda, una pregunta: “¿Por qué vienes?”. Mi visita no tenía otro objetivo que el desvirgamiento de mis sentidos con rock en valenciano. Al contrario que suele pasar con las primeras veces, esta fue mejor de lo esperado…“Sexo, drogas y rock & roll”.

Ginebra y limón para hacer rock & roll

Ginebra y limón para hacer rock & roll / Héctor Padilla Santiago

 

El pasado lunes, 7 de diciembre, el pequeño pueblo de Gata de Gorgos recibía al grupo GinLemon’S. Nombre acertado para un grupo que motiva a eso, beberte un cubata mientras escuchas su estilo indie-rock en valenciano. El lugar escogido por este grupo originario de Pedreguer no fue otro que el pub Kiros, escenario elegido por los jóvenes de la zona para salir de fiesta. Cabe resaltar que Gata es un pueblo fronterizo con Pedreguer, algo que facilitó a sus seguidores acceder a un concierto que comenzaba a las 20:30 y daba el cierre a las 22:00.

Desde los prolegómenos con las pruebas de focos y sonido, se respiraba un clima que iba a tener como consecuencia una noche espectacular como nos comenta el más joven del grupo Víctor Vives (bajo), que a sus 22 años se antoja indispensable un GinLemon’s sin él, comenta que “como siempre tienes un poco de nerviosismo pero en este concierto íbamos muy concienciados y con buenas sensaciones como al final fue”, y continúa “nos necesitamos todos pero te puedo asegurar que el bajista marca mucho el ritmo”.

El pueblo Gata de Gorgos recibió el pasado 7 de diciembre al grupo de rock valenciano GinLemon´s

Se puede decir que “no cabía ni un alfiler en la sala” pero creo que se entendería mejor si se dijese que “no cabía ni un alma más para volar en aquella sala” y eso que aún no había comenzado.

Apagan luces, expulsan humo del escenario, choque de baquetas de Jeroni Gayá (batería) y de repente explosiona un sonido que rápidamente se clona con cada cuerpo haciendo vibrar el interior de cada ser humano allí presente con un estruendo no apto para cardiacos; así comenzaba un concierto que recordaré por ser el primero al que voy exclusivamente en valenciano. Haciendo un inciso, este texto está escrito por una persona de Gran Canaria que a su tercer año entiende el valenciano pero que a tanta velocidad entendía poco o menos pero disfrutó mucho o más.

Cada sonido que expulsaban los altavoces retumbaba en las ventanas del local al ritmo unísono que producen doscientas personas saltando a la par cual nadadoras sincronizadas. Salvando distancias, si te parabas un segundo y te dedicabas a observar el caluroso ambiente que te rodeaba observabas una coreografía entre la banda y sus fieles seguidores. Cuando el batería sacaba a pasear sus martillazos, en la pista cientos de nadadoras salían del agua, mientras el guitarrista se agachaba y el vocalista se acercaba a su gente, desde abajo ponían exactamente la misma sonrisa deslumbrante; todo ello en una fantasía rocambolesca y un poco contradictoria, ¿cuántas actuaciones de sincronizadas ves con música rock? Yo ninguna, pero ese instante exacto en el que seleccionas la tercera persona para ver, vi a Gemma Mengual junto a Thais Henríquez sacar sus espigadas piernas. Todo ese momento concluyó al comienzo de otra nueva canción, que esta vez no salía del escenario, el público reclamó lo que quería y pidió a gritos que un chico ascendiese hacia el escenario.

Perplejo escuchaba corear “Pablo, Pablo, Pablo…”. El motivo de mi visita era ver al grupo de mi amigo, pero él no participaba en esta actuación. Así que volvió a salir el humo del comienzo de la noche, Hércules ascendía al Olimpo con la nube que su padre Zeus, mientras cogía el rayo y comenzaba a cantar emocionado y con las mismas ganas que celebraba el doblete de su Valencia en la época de Benítez. Sobre este momento nos cuenta Pablo que “fue una satisfacción muy grande, un orgullo increíble ver a tus amigos como te miraban, espectacular”.

El género por excelencia del grupo GinLemon’S  es el Indie-Rock en valenciano y tratan temas como el desamor o la violencia de género alejándose de la política

Centrándonos un poco en los temas que toca GinLemon’S (ellos componen sus temas) tales como el desamor o la violencia de género alejándola todo lo posible de la política, como afirma Víctor Vives “se puede llegar a más gente con temas más cotidianos, meterse en política sería perder seguidores debido a que si no coinciden con tus ideas no te escuchan”. Sí, podríamos resaltar que no se meten en política por no perder seguidores, pero tras el concierto, también quedó claro uno de los tópicos del género rey de la música, las seguidoras. Esas fans empedernidas que provocan de mil maneras para acabar llevándose a alguno de esos jóvenes rockeros. Es lo que conlleva un éxito tan tempranero en zonas geográficas pequeñas. Hasta cinco números de teléfono me enseñó mi amigo Pablo; sí, el que tuvo que subir al escenario después de que sus seguidores no parasen de reclamarle. La cultura del género continúa confirmando mis expectativas “Sexo, drogas y GinLemon’S”.

El concierto continuó hasta que el público se cansó de pedir más. Con lágrimas en los ojos, el mismo número de artistas que constituían la banda de Liverpool, agradecían el apoyo recibido al mismo tiempo que prometían más y mejor. Fuera luces.

Tal vez las únicas cosas en que se parecen GenLemon’S y los Beatles sean en el número de miembros y en que alguien que solo sepa hablar castellano no los entiende. Pero hay un símil mayor y es que ambos comenzaron desde abajo. Ilusión y ganas se les ve, ahora hay que demostrar que quieren vivir haciendo lo que millones de personas lo tienen como una filosofía que se resume en la frase de AC/DC “Ey Satán, he saldado mis deudas; tocando en una banda de rock”.

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