“Si no se está preparado para aceptar que las diferencias de origen solo son eso, difícilmente podremos erradicar el racismo”

Jordi Ferrús Batiste/ Antropólogo y docente en la Universidad Miguel Hernández (Audio)

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Jordi Ferrús durante la entrevista en su despacho/ Foto: Jesús Lucerón

Jordi Ferrús (Tarragona, 1958) es antropólogo, docente y director del Master Universitario en Antropología Social Práctica en la Universidad Miguel Hernández de Elche. El profesor afirma que la crisis económica ha hecho que se reactiven grupos sociales racistas que acusan a los inmigrantes la mala situación para desviar la atención de los verdaderos culpables.

P: Durante los últimos años, en nuestro país han tenido lugar incidentes etnocidas, como la entrega de propaganda racista por las calles de la ciudad ilicitana,el pasado año con frases como “No es racismo, son matemáticas” por parte de grupos de jóvenes. ¿A qué cree que se deben estos actos en la actualidad?

R: Evidentemente en toda sociedad hay grupos extremistas que no aceptan que la sociedad cambie. Son grupúsculos que son activados desde el mismo poder, están a la sombra de determinados partidos políticos y les dan de comer, les mantienen, les cobijan para que sirvan a la hora de despertar conciencias y hacer conocer realidades que pretenden que la mayoría de gente no acepte. Las facciones neonazis o neofascistas, desgraciadamente, en el mundo occidental, vienen existiendo desde el periodo de entreguerras, desde el periodo internacional del fascismo. Y quedan como restos “necesarios” para una parte del poder, con la que activar algo que está latente en toda sociedad constituida como sociedad con Estado. El concepto de invasión, el concepto de perder mi integridad porque viene gente de fuera que viene, no a cuestionar mi integridad, sino ponerme frente a un espejo diciéndome que hay otras maneras de estar dentro del mismo Estado.

P: ¿Cree que la crisis económica española ha despertado comportamientos intolerantes contra los inmigrantes en la sociedad actual?

R: En el caso español no tantos como se podía esperar. La Crisis del 29 fue la que provocó esa deriva hacia el fascismo. Es lógico que en periodos de crisis económica capitalista, crisis de mercado capitalista, donde entra en juego la oferta y la demanda, se reactiven esos grupos para acusar a quienes no tienen la culpa de lo que está pasando. Y  por lo tanto desviar la atención de los verdaderos culpables de la situación de crisis actual hacia aquellos que también la sufren. En mayor medida porque, o bien no están reconocidos legalmente, los “sin papeles”, o tienen trabajos mal remunerados. De alguna manera esos grupos lo que pretenden es desactivar la conciencia de clase trabajadora entre aquellos que son trabajadores/as, enfrentando los ciudadanos de “primera clase” con los ciudadanos de “segunda clase”.

P: ¿Se ha comprometido en algún momento la población española con la integración de las diferentes culturas que actualmente residen en el país? ¿De qué manera?

R: Yo creo que no. Y el problema creo que está en que se pretende la integración. La integración debería ser de doble vía, es decir, los que vienen no tienen que, necesariamente, integrarse solo en los que estamos aquí. Sino que también nosotros deberíamos ser capaces de integrarnos en lo que viene. Eso no se llama integración, se llama “interculturalidad”, es decir, conocer las culturas de la gente que viene para comprenderlas y para aprovechar lo bueno que tengan y sustituir lo malo que tiene nuestra cultura.

Evidentemente eso es muy difícil de conseguir si no hay una voluntad política, institucional y civil. Y voluntad política no hay, ¿Por qué? Porque es el lema de divide y vencerás. Si la otra persona no es reconocida en su cultura como un ser cultural en igualdad de condiciones, ahí donde empieza la discriminación, una discriminación en todos los niveles; desde las más altas jerarquías hasta la base de la sociedad.

P: Durante los años de prosperidad los inmigrantes fueron un pilar fundamental para la economía española. ¿Qué pasaría en el país si ahora con la crisis económica los inmigrantes asentados en España decidieran volver a migrar?

R: Evidentemente el “boom económico” que era una burbuja económica contribuyó a la demanda de mano de obra, independientemente de que fuese mano de obra autóctona o mano de obra migrada. Aquellos puestos de trabajo más bien remunerados fueron ocupados monopolísticamente por la mano de obra autóctona. Y el resto de trabajos, aquellos que eran “mal” considerados, los que pensaba la mano de obra autóctona que no debía hacer, por cuestiones “éticas” fueron a parar a la mano de obra inmigrante masivamente. Esa mano de obra inmigrante no solo accedió a los trabajos peor remunerados, sino que también peor considerados. De esta manera la mala remuneración contribuyó al “boom económico” porque había mayor beneficio. Sí la crisis comportase una desaparición de la mano de obra migrada, que vuelven a sus orígenes, esos trabajadores autóctonos que ya se han apoderado de esa “clase media”, difícilmente volvería a fregar escaleras y a “limpiar culos” de la gente mayor por un precio injusto y bajo unas condiciones injustas. Por tanto, incluso durante la crisis, esa mano de obra migrada es necesaria para mantener la ociosidad y la consideración de superioridad social de la mano de obra autóctona, que ya no está dispuesta a “rebajarse” a volver a hacer esos trabajos, que antaño hacía y ahora considera malos.

P: ¿Es el multiculturalismo un rasgo predominante en la sociedad española?

R: Yo creo que hay mucho mito en esto del multiculturalismo. El multiculturalismo no es una situación de facto, es una manera de gestionar la diversidad cultural. Lo que pasa es que se ha debatido mucho sobre eso, sociólogos, antropólogos y demás…incluso los gobiernos, de hecho Merkel afirmó que el multiculturalismo había fracasado en Alemania. Y lo que ha fracasado no ha sido el multiculturalismo, sino la gestión del multiculturalismo. Porque se entendía por multiculturalismo la convivencia de diversos grupos humanos diferentes culturalmente en un mismo espacio estatal. Y si esto no lo gestionas de alguna manera esto fracasa, porque esos grupos no son capaces de relacionarse por sí mismos en unas condiciones de igualdad. Hablar de que vivimos en una sociedad multicultural es reconocer que no sabemos gestionarla como sociedad multicultural, porque lo multicultural implica una gestión de esa diversidad. Realmente es una sociedad diversa culturalmente que no sabemos cómo gestionar en términos de integración cultural, ¿Por qué? Porque no nos interesa que eso se reintegre y se conforme una nueva sociedad diferente a la que teníamos hace cincuenta años que era más o menos “homogénea”, cosa que también es falsa.

Por lo tanto dejamos de gestionarla culturalmente y continuamos defendiendo que es una sociedad multicultural. Lo que preferimos es el conflicto cultural, porque eso lo que consigue es que las diferencias sociales, en base económica, dejen de desaparecer y sean sustituidas por diferencias culturales que son imposibles de superar. Digamos que es una “tapadera” para no abordar realmente que el problema no es la diversidad cultural, es la diversidad económica en términos de explotación laboral, se salarios injustos, de no llegar a fin de mes, de desahucios, etc.

P: ¿Podrían ser los comportamientos racistas fruto de una mala educación en las escuelas de los más pequeños?

R: Yo creo que no es solamente un problema de la escuela, también es un problema de la familia, los contextos educacionales son muy amplios en ese sentido. Evidentemente, si los docentes, los padres y madres y el vecindario no está preparado para aceptar que las diferencias de origen solo son eso, que no implican una inferioridad ni una superioridad, difícilmente podremos erradicar el racismo. Los niños en las guarderías no tienen ningún problema, es la enculturación de esa infancia, cómo se desarrolla. Una perspectiva, una misión, una mirada sobre los que son “diferentes” en términos no igualitarios, sino en términos racistas.

P: ¿Está muy lejos el día en que el mundo sea la casa de todas las culturas, indiferentemente de su procedencia?

R: Nunca lo ha sido y nunca lo será. Es decir el mito de las tres culturas es una falacia. Evidentemente esa “Arcadia feliz”, que podría ser no España, sino cualquier país donde existiera una convivencia sosegada, tranquila, en paz y de todos los grupos diversos culturalmente solo podía existir si se tratara de una sociedad igualitaria con un reparto equitativo de los recursos, donde no existiera la explotación de una persona por otra. Eso no se da en una sociedad capitalista, no forma parte de sus principios, y mucho menos en una sociedad que además de ser capitalista ha iniciado una deriva hacia lo “hipercapitalista”, donde la igualdad es lo contrario al capitalismo. Por lo tanto va a ser muy difícil que lleguemos a los niveles de gestión de la diversidad cultural de Canadá o ahora Australia y Nueva Zelanda. Es una realidad, y la realidad si no nos gusta hay que mejorarla como sea

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