‘No basta con que no les miren el Whatsapp, hay que decirles a ellos que no las maten’

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La Asociación Ilicitana contra la Violencia de Género es una de las tres entidades que trabaja con los adolescentes de los centros escolares, el colectivo más vulnerable. Junto a Mujeres Vecinales y Praxis Vega Baja, imparten talleres para concienciar sobre la importancia de la prevención ante un posible caso de violencia machista. Marina Marroquí (Elche, 1988) preside AIVIG desde la visión personal, ella también sufrió todo tipo de vejaciones a la edad de las niñas a las que aconseja. Asegura que a los y las chicas les impresiona su caso, pero su entereza actual debería servir como modelo.

P. Los talleres que ofrecen en las aulas van dirigidos a chicos y chicas. ¿Lo enfocan como violencia de género o violencia machista?

R. Sin duda, es violencia machista, y así se lo hacemos entender. Me parece absurda la visión actual. Creemos que tenemos que avisar a las chicas de que no dejen que sus novios les miren al móvil, pero la lucha contra la violencia de género no debería comenzar ahí. Tenemos que decirles a ellos que no las violen, que no las maten. Me frustra también que la atención a este tema se reduzca a un día, sucede lo mismo con el cáncer de mama. Reunimos a 10.000 corredores en las calles y al día siguiente nos desentendemos. Solo si mantenemos la dedicación, podremos superar los valores machistas. Estas campañas, como ‘no le mires los whatsapps’, son parches. Con eso no puedes cambiar todo. Además, el estado se desentiende cuando la mujer denuncia. Y solo lo hacen un 30%. No entienden que la sociedad apoya unos valores machistas que dejan secuelas tremendas incluso tras romper lazos con el maltratador, porque nadie se preocupa de tus heridas mientras los hombres se van de rositas.

P. ¿Cómo inician los talleres que imparten en los institutos?

R. Estamos tres o cuatro sesiones con adolescentes de tercero de secundaria. Una sexóloga o una psicóloga me acompaña en los talleres, y los repartimos según sus preferencias sexuales. Tengamos unos mínimos, sería absurdo dividirlos por sexos. Necesitamos que sean ellos mismos y no te vean como un profesor más. Al comienzo, dibujan su prototipo ideal junto a sus cualidades físicas y de personalidad. Así, rompes el hielo y compruebas la situación real.

P. ¿Alguna vez han tenido que modificar su programa?

R. Sí, y no tuvimos problema alguno. En una de las sesiones, vimos que el grupo con el que estábamos trabajando tenían demasiado arraigada la homofobia. Dedicamos toda la mañana, sobre la marcha, a combatirla desde nuestra perspectiva.

‘Descuartizan a los y las tías más buenos y buenas del planeta para establecer sus prototipos, y eso nos frustra. Son ideales a los que nadie puede llegar’

P. ¿Le sorprenden los prototipos ideales que muestran los adolescentes?

R. Nos frustra, porque descuartizan a los tíos y las tías más buenos y buenas del planeta. Nos muestran ideales a los que nadie puede llegar. Hay que empezar trabajando las carencias de valores. Por ejemplo, el ideal de personalidad para las chicas suele ser ‘celoso o chulito’. Una vez, un grupo de chicos puso ‘inteligente’ y nos alegramos enormemente. Trabajamos los falsos mitos, los prejuicios, el pensamiento machista que inunda la sociedad sin darnos cuenta. También tenemos espacio para tratar la manipulación y las conductas sexuales mediante la interpretación. Resulta muy gráfico para los alumnos y alumnas, y su cara cambia por completo.

P. ¿Acuden a la asociación  cuando acaban los talleres?

R. En nuestros cursos, estamos durante tres o cuatro días con los alumnos y alumnas. Cuando acabamos, uno o dos por clase piden nuestro contacto para que les ayudemos individualmente. Incluso acuden con sus parejas, para que ayudemos también a ellos a corregir las conductas machistas. Cuando acaba el taller, les cuento que yo misma sufrí violencia de género con su edad, y eso les ayuda a que puedan identificarse con el trabajo que realizamos en la asociación. Lo que más nos preguntan es ‘¿Esto es violencia de género?’, y nos comparan lo impartido en el taller con sus relaciones de pareja. Con 14 años creen que lo saben todo, y tanto los chicos como las chicas son muy moldeables a su edad. No decimos que no sean conscientes, porque lo son, pero debemos actuar para que los tildes machistas no evolucionen. Un ejemplo muy claro: está mal visto que una chica vaya con un amigo al centro comercial. Podemos eliminar los valores distorsionados, pero si me preguntas, un maltratador nunca cambia. Si quitamos el machismo de la sociedad, ya no podrán justificar la violencia machista con los cuentos románticos de siempre. Es una cabronada, porque estos cuentos afectan a toda la sociedad, y gracias a ellos el machismo y los machistas campan a sus anchas.

‘La prevención no es ni una décima parte de nuestro trabajo. Las víctimas de violencia machista nos necesitan también en la superación, en la denuncia y en el asesoramiento legal’

P. ¿Qué asesoramiento pueden proporcionar a las víctimas de violencia de género en la asociación?

R.  La prevención no supone ni una décima parte de todo lo que llevamos a cabo contra la violencia machista en AIVIG. En los talleres ayudamos a los jóvenes a prevenirla, pero el trabajo más duro lo realizamos con las víctimas. Aquí vienen mujeres desde los 14 años hasta los 60. Nos necesitan en la emergencia, en la superación, en la denuncia o incluso en el asesoramiento legal. La superación posterior al trauma necesita un año de trabajo. La superación, la emergencia, la denuncia o el asesoramiento legal nos necesita. Tenemos programas y recursos para niños y familiares expuestos a violencia machista. Nuestro trabajo va más allá de la prevención.

P. ¿Cuentan con el apoyo de las instituciones?

R. Contamos con su predisposición, pero la ayuda real no llega. Se hizo una rueda de prensa con las tres asociaciones que imparten talleres en los institutos, y la concejala indicó claramente que no se disponía de fondos. Aún así, querían dar a conocer nuestro trabajo. Ya hemos acabado los talleres, y la Diputación nos ha notificado una ayuda para la prevención de violencia machista de los que realizaremos el año que viene. En total, se cubrirán los costes materiales de unos seis centros.

P. ¿Cooperan con el resto de asociaciones que luchan por la violencia machista en Elche?

R. Trabajamos para lo mismo, y nunca rivalizamos. Mujeres Vecinales imparte talleres en segundo de secundaria sobre las emociones, y Praxis sobre los falsos mitos del amor romántico en cuarto. Los nuestros tratan la prevención y reducción de conductas agresivas y sumisas, porque entendemos que es absurdo aconsejar a la mujer que debe protegerse, tenemos que educar para que no las violen. Es posible moldear los valores.

P. ¿Por qué focalizan su actuación en los y las adolescentes?

R. Están en la etapa más vulnerable. Cuando nos hacemos adultos, olvidamos qué es ser adolescente. Es una edad muy peligrosa, porque las niñas de quince años son más fáciles de convencer por los maltratadores. Dejan las mismas secuelas, pero en las adolescentes aparecen antes las sexuales. Tu novio te dice que es normal mantener relaciones, y te lo crees. Cuando todo pasa, te quedas como un papel en blanco, no sabes ni decir un hobby, algo que te gusta, no sabes decir nada de ti porque te has quedado sin nada. Cuesta mucho avanzar porque crees que no tienes nada que ofrecer, ni autoestima, ni dignidad. A ellos les gustan las mujeres fáciles de manipula, y ellas creen que no les manipulan.

P. ¿Qué factores reciben los adolescentes para perpetuar los valores machistas?

R. En los talleres les ponemos ejemplos de todo. Desde películas de Disney hasta libros, música, recortes de prensa, publicidad, juguetes. Incluso géneros que siguen todos los días, como programas del tipo ‘Mujeres y hombres y viceversa’, ‘Adán y Eva’ o ‘Crepúsculo’. De mayor puedes divertirte viéndolos, tienes unos valores formados. De pequeño, algunos te dicen que quieren ser tronistas, y te das cuenta de que estos productos crean valores que hacen creer a los hombres por encima de las mujeres. Es lamentable que en la etapa de buscar modelos y referentes, tengan estos ejemplos machistas.

P. ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en la violencia machista?

R. Los mayores errores de la violencia machista se dan en los medios de comunicación. Parece que solo suceda lo que ahí aparece, y solo se pone el foco en las mujere muertas. Ay, qué pena. ¿Pero y las que lo están sufriendo? Hasta ahora nadie sabe su nombre. Cuando están dentro de una relación, su novio lo sigue siendo aunque sea un maltratador o un psicópata. Crees que nunca te haría daño y te llora, por lo que la única solución es salir con los pies por delante. Grandes periodistas, políticas o referentes de nuestro país lo han sufrido pero no lo dicen por vergüenza. Acabas pensando que eres tú la que se ha vuelto loca. Tienes miedo del sexo, de llevar una vida normal. Los medios deberían dar cabida a los casos que se producen todos los días.

P. ¿Es correcto el perfil que tenemos del maltratador?

R. Rotundamente no. Es un error representarlo como el típico garrulo de discoteca. De cara al exterior son lobos con piel de cordero, son los que cruzan a las abuelas en los pasos de peatones. Las primeras señales no las detectamos, pero debe ser la sociedad la que enseñe cuáles son los primeros signos de violencia.

P. ¿Tienen fecha de caducidad los valores machistas de la sociedad?

R. Van a perdurar hasta que nosotros queramos. Los conceptos se desgastan, por suerte utilizamos más ‘violencia machista’ que ‘violencia de género’. Me gusta que cale todo lo que hay detrás, porque son los hombres los que montan un teatro del que las mujeres somos marionetas. Al final, nos creemos esa realidad y la subida hasta la violencia y el asesinato es progresiva. No te das cuenta del chantaje, porque él solo llega a la violencia cuando estás aislada socialmente, económicamente y sexualmente. Te pega cuando sabe que dependes totalmente de él y no tienes escapatoria.

Realizado por Fran López y Begoña Lledó.

 

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