Tarde de paz y amor

 

concierto solidario

La Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de la Flagelación y Gloria interpreta el Aromas Ilicitanos. / Ó. ATO

Domingo 13 de diciembre. El Gran Teatro de Elche acogía el IV concierto solidario de navidad, interpretado por la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de la Flagelación y Gloria a las 18 horas. Se trata de una celebración que recoge regalos para los niños de la ciudad: la entrada era libre y sólo había que llevar un juguete nuevo. Empalmar el Black Friday con el preámbulo navideño no es de esas cosas que me hagan ilusión, pero todo sea por una buena causa.

Como tantas otras veces, un bazar asiático me salvó la vida. De allí salí con la ‘Gothic Doll’, una lograda –y mucho más barata– imitación de las ‘Monster High’ que entregué a la entrada del teatro. Allí se agrupaban varios padres y madres con regalos más grandes que el mío, envueltos en papeles vistosos e incluso con inscripciones sobre el sexo recomendado para su utilización, así como la edad aproximada. Estuve por dar media vuelta a casa, pero me armé de valor.

Baltasar cogió mi obsequio y el de mi acompañante y nos entregó una carta para rellenarla de deseos y traerla de vuelta a la salida del acto. “Quiero ver si se han portado bien”, dijo, y se río de manera cómplice. Yo deseaba irme con él a tomarme una cerveza, pero Reyes Magos solo hay tres y, a diferencia de ellos, no puedo estar a todo.

Antes de pisar el patio de butacas, nos cruzamos con dos integrantes de MeClowncho, el grupo de payasos que intercalaría ‘sketches’ entre las canciones de la orquesta. Nos cedieron el paso y mantuvieron la puerta de entrada. En sus gestos advertí que ya estaban metidos en el papel. Una vez dentro, tuvimos que subir al anfiteatro y luego a la zona Paraíso. Efectivamente, no quedaba más remedio que ver el espectáculo de pie.

El Gran Teatro de Elche se llenó hasta la bandera de padres, madres, niños y niñas para donar su juguete y presenciar el concierto solidario de navidad

La banda abrió con el popular villancico El pequño tamborilero, el director de orquesta Joaquín Yelo presentó el evento y MeClowncho hizo su primera aparición en escena, haciendo las delicias de niños y niñas. La fórmula se repitió unas cuantas veces, con interpretaciones como Hola, Don Pepito, Mi Gran Noche o popurrís de Disney y Abba. Antes de repetir el famoso tema de Raphael por petición popular, la formación cerró la cita con un sentido Aromas Ilicitanos en el que sumaron una voz masculina.

Los momentos musicales decoraban la estampa de un teatro abarrotado de pequeñas criaturas esquivando la vigilancia de sus padres, correteando por todos sitios y estampándose en distintos lugares. Eso sí, nada grave. Con los payasos, descansaban las piernas y afilaban sus gargantas.

La tarde fue exitosa. Manuela Pérez, capataza de uno de los pasos nazarenos de la mencionada Hermandad religiosa, explicó que antes hacían el concierto en el Centro de Congresos, pero lo trasladaron al Gran Teatro “por problemas de aforo”. Y añadió: “Hemos conseguido más de 1.100 juguetes, que la asociación Safami distribuirá en la cabalgata del día de Reyes de la parroquia Sagrada Familia por criterios de edad, sexo y clase social”.

En una línea similar se expresaba el trompeta primero de la banda Alberto Martorell, señalando que este año habían batido “récords en asistencia y juguetes recibidos”. El joven músico informó de que la gente que no tuvo oportunidad de asistir podrá verlos actual en un lugar que les resulta familiar: el Centro de Congresos. “Será el próximo sábado 26, en el llamado Poblado de Papá Noel ubicado allí”, precisó.

A las 19:15, la ya oscura tarde quedaba repleta de gente en la Glorieta ilicitana, especialmente en el historiado Belén que se ubica todos los años justo enfrente del teatro. La semana acabó con una tarde diferente, en la que afiancé algunas ideas. Por ejemplo, la de que los colectivos religiosos son capaces de hacer cosas útiles de allá para cuando o la de que no tengo prisa por ser padre. Que pasen una feliz navidad y pórtense bien. Aunque sea por tomar una cerveza con Baltasar.

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