Tolerancia social ante intolerancias alimentarias

Sanidad informa de que hasta el 50% de los casos atendidos de urgencia por anafilaxia (reacción alérgica) en España son producidos por alimentos cuyos organismos rechazan. El número de celíacos en España es cada vez mayor según datos de la Federación Española de Celíacos (FACE) ¿El motivo? Lejos de un aumento de la enfermedad, un avance en la ciencia; que permite diagnosticar antes los casos. Con el aumento de afectados aumentan también los falsos mitos sobre las intolerancias, esas grandes desconocidas…

Hay quien cree que “sin alérgenos” quiere decir más sano, y otros piensan que está de moda consumir alimentos sin gluten. Ante toda esta desorientación informativa, el sector hostelero se encuentra totalmente perdido. Muchas empresas incluyen comida sin gluten en sus cartas como una estrategia “fácil” de captar nuevos clientes a cualquier precio, lejos de la necesidad real de ayudar y ofrecer igualdad a los enfermos. Yolanda Sanahuja López, miembro de la Asociación Valenciana de Celíacos, asegura que otros muchos restaurantes tienen miedo de servir comida para intolerantes porque la elaboración es muy delicada. Es cierto que la manipulación y preparación de los alimentos para celíacos es mucho más costosa y delicada en su elaboración, pero todos debemos tomar conciencia de que se trata de un tipo de enfermedad que no se elige, se nace con ella, y lo que es peor; no tiene cura. La única solución que tiene el enfermo con esta patología es restringir los componentes que el organismo no tolera, es decir, limitar su alimentación. Aunque el único tratamiento es abstenerse de comer ciertos componentes, padecer una intolerancia en la actualidad, todavía te obliga a someterte a otra serie de injusticias que debes aceptar.

La realidad es que un solo miembro celíaco o con cualquier otro tipo de intolerancia en la familia, triplica el precio del carro de la compra anualmente. Nadie debería pagar un sobrecoste en un producto básico de alimentación por tener una intolerancia, por estar enfermo. Una persona que puede comer de todo tiene la opción de comparar y elegir entre diversas marcas en las cuales los precios fluctúan con bastante diferencia. Esto no deja de ser un tipo de discriminación y abuso hacia los intolerantes; que deben aceptar si quieren alimentarse.

Los fabricantes de alimentos deben asegurar una distribución de alimentos básicos en todos los casos, trabajando sobre patologías específicas, que tienen muy complicado el acceso a los alimentos aptos, bien porque no los hay o porque no se especifican correctamente los ingredientes en el empaquetado.

No somos conscientes, no existe el respeto cuando no se conocen los problemas de cerca, y se ha perdido la compasión por las enfermedades cuyo diagnóstico no suena terminal. Pero detrás de los más de 500.000 casos solo en España según FACE, existen personas que sufren fuertes dolores de barriga, vómitos continuos, lesiones en el intestino, problemas en la piel o enfermedades paralelas producidas por intolerancia al gluten o cualquier otro tipo de trazas en los alimentos. Personas limitadas a la hora de cosas tan simples como salir a cenar con su familia o disfrutar de una empresa de comida rápida un viernes por la noche. Niños celíacos excluidos de los cumpleaños de sus amigos, personas frustradas ante cada comida, al fin y al cabo; personas enfermas, en mayor o menor gravedad, pero personas que no han elegido ser enfermas ni exigen comida sin gluten por innovar o por moda, sino por supervivencia.

 

Amanda Sánchez Nova

María Sales López

 

 

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