Tras la pista del detective

Los profesionales del espionaje privado realizaron durante el año 2015 más de 2 millones de investigaciones en España, según el Anuario estadístico del Ministerio del Interior 

La profesión de detective privado no está en su mejor momento. A pesar de que la crisis económica ha fomentado que este tipo de profesionales sean más solicitados que antes, continúan estando mal valorados por el Estado y la sociedad. Robos, falsas bajas laborales, fraudes, relaciones amorosas, desapariciones… son las causas más comunes de contratación. Los investigadores privados obtienen el sustento diario averiguando las acciones privadas de alguien que, habitualmente, se convierte en su objetivo sin siquiera imaginarlo. Estos profesionales de la investigación privada están regulados por la ley 5/2014 de Seguridad Privada y el Ministerio del Interior, y se rigen por unos principios: proporcionalidad, necesidad, idoneidad y legalidad.

Los casos de quienes se dedicaban laboralmente a investigar en las vidas ajenas se remontan a mucho tiempo atrás, pero sin duda hubo un antes y un después en 1887, cuando el escritor británico Arthur Conan creó a Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos. A.M, detective privado, asegura que existe la idea preconcebida de lo que es un profesional que pertenece al sector de investigación privada gracias a los personajes del cine. “Aquellos que desde su coche vigilan a otra persona en busca de pruebas e información relevante para el cliente”, afirma la detective. Sin embargo, con el paso de los años esta profesión ha evolucionado a pasos agigantados en España y los profesionales de la investigación están cada vez más preparados.

Despachos de detectives/ Anuario Estadístico del Ministerio del Interior 2015

Despachos de detectives/ Anuario Estadístico del Ministerio del Interior 2015

Validez profesional

Hoy en día, para poder ejercer la investigación privada, el ciudadano debe poseer un diploma que lo acredite y tener estudios superiores reconocidos por el Ministerio del Interior tras cursar, generalmente, 3 años lectivos en la Universidad. No obstante, muchos centros lo combinan con otros estudios para acceder a dicho título, y así obtener una Tarjeta de Identidad Profesional (TIP) con un número único e identificativo. “Gran parte de la sociedad no sabe que somos los mejores formados de Europa, unos universitarios que vamos enriqueciendo el currículum con diversos cursos de formación”, replica Antonio Labrador, detective y secretario de la Asociación de Detectives Privados en España (APDPE).

En España 1600 personas trabajan como detective privado, tanto dependientes (trabajan para otras empresas) como titulares (poseen su propio despacho), y más de 3800 poseen la licencia. Por tanto, aunque haya un gran número inactivo, es una de las profesiones con menos paro en el territorio nacional. Sin embargo, estos profesionales son un cuerpo subyugado a los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, que debe actuar acorde a la ley y sin traspasar los límites establecidos. Según A.M., los detectives privados tienen siempre la obligación de estar al requerimiento de ellos. “Nunca estamos ni en igualdad ni al mismo nivel. Nuestro deber es informarles de todo, somos una extensión del cuerpo y ocupamos una categoría jerárquica inferior”, matiza la profesional de la investigación.

Los detectives privados desempeñan un trabajo muy complejo, sin horario ni localización fija. Esta profesión de la Seguridad Privada es muy diferente a otras, cada día es único y la actividad varía en función del caso que se investigue. Además, el director de Detectives Grupo 2 asegura que la labor de un detective no se limita al trabajo “en la calle”, no todo es investigación, sino que se combina y se complementa con el trabajo de despacho.

Este tipo de profesionales están regulados por el Ministerio del Interior, por la Ley de Seguridad Privada 5/2014 y deben informar siempre acerca de las investigaciones que realicen a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. “Los detectives son un ciudadano más cuyo trabajo depende del servicio que le requiera el cliente”, afirma el secretario de la APDPE. Sin embargo, su labor está un tanto distorsionada y un gran número de la población la desconoce. Además, el director de Detectives Grupo 2 manifiesta que no hay conciencia sobre su necesidad ni en la sociedad ni en los organismos del Estado. Y añade: “Tenemos una seguridad pública que se encarga de que no se cometan robos, asesinatos y delitos en general, pero una parte de la sociedad necesita demostrar determinadas cosas que si no es a través de los detectives privados no se podrían demostrar”.

Detective durante una investigación/ Cedida Detectives Grupo 2

Detective durante una investigación/ Cedida Detectives Grupo 2

El Art. 5 de la Ley de Seguridad Privada establece cuáles son sus actividades, entre ellas se encuentra la investigación privada en relación a personas, hechos o delitos a instancia de parte. Además, establece que los detectives privados tienen un ámbito de actuación definido y lícito, siendo su actividad exclusiva y excluyente. Exclusiva porque sólo puede ser desempeñada por detectives habilitados por el Ministerio del Interior, y excluyente porque ninguna persona física o jurídica carente de habilitación puede desempeñar tal función.

En este sentido, el secretario de la APDPE asegura que la ley que ampara esta profesión está mal regulada. “Necesitamos una ley específica para nosotros”, asegura Labrador. Los detectives se enfrentan cada vez a más trabas y las cifras de las sanciones económicas por incumplir la ley son desorbitadas y pueden alcanzar los 300.000€. Además, una de las prohibiciones es que no pueden investigar delitos perseguibles de oficio, es decir, los que investiga la policía: asesinatos, homicidios, robos.. No obstante, sí que pueden rastrear los delitos perseguibles a instancia de parte, es decir, sí son delitos, pero si no hay una querella impuesta contra la persona investigada la policía no puede iniciar una investigación. Así pues, un claro ejemplo son los malos tratos, un delito semipúblico que no se puede perseguir si la persona que los sufre no interpone una denuncia.

“Nuestro trabajo es efectivo porque no nos lo inventamos y obtenemos pruebas que lo demuestran, pero tampoco podemos ser dioses”, replica Celia Ruiz , detective privado y tesorera del Colegio de Detectives Privados de la Comunidad Valenciana.

Búsqueda a fondo

La investigación privada se realiza de principio a fin y nunca se paga en relación a los resultados obtenidos. “Nuestro trabajo es efectivo porque no nos lo inventamos y obtenemos pruebas que lo demuestran, pero tampoco podemos ser dioses”, replica Celia Ruiz , detective privado y tesorera del Colegio de Detectives Privados de la Comunidad Valenciana. Además, cualquier persona puede contratar los servicios de un detective tras firmar un contrato-autorización, siempre y cuando la investigación tenga un interés legítimo, es decir, que haya una relación directa o un interés más allá de la propia curiosidad entre la persona que contrata y la que se pide investigar: marido y mujer, padres e hijos o empresario y trabajadores. Así como a la hora de contratar los servicios de un detective, el cliente debe asegurarse de que esté legalmente habilitado.

Informes sobre una investigación/ María Durán

Informes sobre una investigación/ María Durán

En este sentido, las investigaciones más solicitadas están relacionadas con temas mercantiles y familiares como tutela, pensiones alimenticias y las desfasadas pensiones compensatorias. Además, los detectives tienen validez judicial y actúan como testigo perito. Por ello, las aseguradoras contratan sus servicios para acabar radicalmente con los fraudes y evitar una pérdida de 411.000.000 € anuales. Sin embargo, los profesionales de la investigación privada no pueden declarar en un juicio si no han redactado previamente un informe que les ampare. La tesorera del Colegio de Detectives de la Comunidad Valenciana asegura que, hoy por hoy, tanto el informe como las pruebas que lo acompañen están amparadas en varios preceptos de diferentes leyes y son válidas en cualquier proceso judicial. “Las pruebas son admitidas siempre y cuando hayan sido efectuadas por un detective legalmente habilitado, dentro del margen de la legalidad”, matiza Celia Ruiz.

Investigación privada y desapariciones

La desaparición de la joven Diana Quer ha puesto de nuevo a la profesión y su validez en estos casos, en el punto de mira. Según Antonio labrador, el papel del detective debería de ser prescrito desde el principio en estas situaciones. “La labor del detective privado se complementa con la de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Además, considero que si su labor está ahí, es fundamental”, matiza el secretario de la APDPE. No obstante, habría que diferenciar entre una desaparición voluntaria y una involuntaria, como ha sido calificada la de la joven madrileña, y que por tanto, implique un delito en el que deben solicitar una orden judicial para poder intervenir.

Según el secretario de la APDPE, el factor más importante, no solo para los detectives, sino también para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado es la inmediatez. Todo lo que se produce de forma inmediata, casi en el primer minuto de la desaparición es lo más relevante. “Recibimos pistas mucho tiempo después de que ocurra el suceso y es muy difícil determinar qué ha ocurrido. Si tuviésemos constancia desde el primer momento, estos datos podrían ser claves en la investigación y en el esclarecimiento del caso”, lamenta Labrador.

Sociedad desinformada

“Es una actividad que requiere dedicación exclusiva, mucha constancia y paciencia, pero sobre todo vocación”, asegura Antonio Labrador, detective y secretario de la Asociación de Detectives Privados en España.

Gran parte de la sociedad aun no está concienciada de la labor que los detectives privados pueden hacer. Según Celia Ruiz, para erradicar esta indiferencia, tendrían que tener una normativa propia, y así, no depender tanto del Ministerio del Interior, sino del de Justicia. Además,  asegura que son un colectivo muy pequeño sin unidad ni fuerza de presión, y al que se le van reduciendo poco a poco las competencias. “Somos una figura que trabaja para la aportación de pruebas y para hacer un bien verdaderamente necesario”, matiza Ruiz. A su vez, Antonio Labrador define su labor como detective privado de forma apasionante. Y añade: “Es una actividad que requiere dedicación exclusiva, mucha constancia y paciencia, pero sobre todo vocación”. 

 

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