Trascender el miedo

El aula 4 del edificio Atzavares, en el Campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández, se encontraba repleta de estudiantes del periodismo el pasado 17 de noviembre a las 11:00 de la mañana. Allí, los alumnos iban a conocer un poco mejor los detalles del conflicto sirio de la mano de un alguien que lo ha contado desde el terreno, el periodista de Córdoba International Televisión Hicham Mhammed. Además, también participaba como introductor otro periodista, salido de las aulas de la propia UMH, que ha sido voluntario en un campo de refugiados: Pablo González.

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Mhammed colaboró con una ONG y contó las condiciones de vida en los campos de refugiados de la frontera turco-siria para Córdoba Internacional TV durante el pasado mes de marzo / Lis Gaibar

Las primeras palabras de Mhammed avisan: “La situación en Siria es mucho más compleja de lo que transmiten los medios de comunicación”. “En Siria existen al menos 3 o 4 bandos, en los que participan a su vez infinidad de grupos. Los medios lo suelen reducir a una simple dicotomía: o estás a favor de Bashar al-Ásad o a favor de DAESH. Eso es una falacia”, continúa el periodista.

Ya han pasado cinco años desde que en marzo de 2011 estallaran en la ciudad de Deraa las primeras protestas contra el presidente sirio, Bashar el Asad. La brutal represión de la policía provocó la extensión de la revuelta a todo el país, y pronto la situación derivó en una guerra civil que se ha ido complicando cada vez más y ha dejado todo el país completamente arrasado.

“El acuerdo entre la Unión Europea y Turquía vulnera el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra y la Directiva de Procedimiento para la concesión de protección internacional”

Ante esta situación, sus ciudadanos se están viendo obligados a abandonar su país, tratando de huir del terror para encontrar una vida mejor. Sin embargo, los casi 4,8 millones de sirios que han abandonado su tierra se están topando contra un muro de rechazo, sobre todo cuando tratan de entrar a la Unión Europea. El pasado 18 de marzo, los veintiocho firmaron un acuerdo con Turquía para expulsar del territorio europeo y llevar al país presidido por Erdogan a todo extranjero que llegara ilegalmente a las costas griegas. Un documento que, según un artículo del catedrático de derecho constitucional Diego López Garrido para la revista digital ctxt.es, vulnera el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra y la Directiva de Procedimiento para la concesión de protección internacional.

El acuerdo surge de la voluntad de la Unión de frenar la llegada de inmigrantes, que son vistos como un elemento desestabilizador, a las costas griegas. Hicham Mhammed se muestra muy crítico ante esta forma de pensar. “Tan solo se habla de “crisis” cuando los refugiados llegan a Europa”. Para un territorio en el que viven 600 millones de personas, la llegada de 1 millón más no supone un gran problema. Sin embargo, al Líbano han llegado un millón de desplazados cuando su población es apenas de cinco. Es casi el 20% de su población”, comenta el periodista. “Eso equivaldría por ejemplo a que un país como España acogiera a 9 millones de refugiados. ¿Imagináis que el gobierno lo aceptaría?”, apostilla.

Mhammed atribuye a los medios de comunicación gran parte de la culpa del desconocimiento de la mayoría de los ciudadanos sobre la situación en Siria. “La prensa europea se está limitando a ser un simple altavoz de lo que dicen los medios estadounidenses”, afirma el periodista de Córdoba Internacional Televisión. Asimismo, critica el lenguaje empleado: “No se puede deshumanizar a los refugiados refiriéndose a ellos como oleadas, ordas o flujo. ¡Son personas con nombres y apellidos!”.

José Luis González, profesor de comunicación política: “La mayoría de medios españoles se están moviendo en coberturas sobre el conflicto sirio muy superficiales”

José Luis González, profesor de comunicación política y opinión pública de la UMH y organizador de la conferencia, comparte las críticas de Hicham al sector mediático. “La mayoría de medios españoles se están en coberturas muy muy superficiales que no contextualizan o directamente descontextualizan, y que también obvian muchos conflictos. Sería injusto decir que no hay medios que hagan un periodismo riguroso y que vaya al contexto, pero por desgracia el índice de penetración mayor en nuestros hogares sigue siendo el de las televisiones y algunos de los “peores periodismos” que se hacen en nuestro país se hace en las televisiones. Salvo honrosas excepciones”, afirma González. “Hacen falta más programas como por ejemplo el de Astral de Jordi Évole, que explique por qué alguien emigra de su país. Alguien no abandona su casa porque piense “Voy a ir a Europa para joder”, sino que huye por ejemplo de Boko Haram en Nigeria o porque está en medio de un conflicto en el que puede morir en cualquier momento y está desesperado”, asegura.

Pablo González comparte la opinión de José Luis: “Los medios se están centrando en un tratamiento digamos más informativo de los conflictos. Pero lo que hace falta es hablar de forma mucho más reposada sobre los problemas que está conllevando la guerra de Siria y por qué sus habitantes se ven obligados a huir”, afirma.

Hicham Mhammed termina su discurso reivindicando una mayor difusión de casos positivos como puede ser el ejemplo de Canadá, país ha acogido a más de 27.000 refugiados en un año de los cuales aproximadamente el 80% han sido acogidos por familias. “Es normal tener miedo a lo desconocido, pero hay que trascender ese miedo para conocer a las personas”, reclama el periodista.

En ese sentido, José Luis González señala el papel que deben tener las universidades ante esta situación, con iniciativas como esta conferencia. “Estamos viendo como el mapa del mundo se está llenando de personajes xenófobos y homófobos, que se dedican a construir discursos de odio. Ante esto, la universidad debe ser, como su propio nombre indica, un universo dónde quepan todas las ideas y culturas y se pueda hablar de cualquier tema si ningún miedo miedo. Las universidades tienen que ser espacios de diálogo y de debate que sirvan para romper los prejuicios y los estereotipos”, concluye.

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