“Tres semanas después del inicio de curso todavía hay niños sin libros”

FERNANDO MÓNER, presidente Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU)

La Xarxa Llibres trae más de un dolor de cabeza a muchos padres desde el inicio de curso.Tanto es así que en algunos colegios los niños aun no tienen todos los libros, y ya son tres semanas las que han pasado desde el arranque del calendario académico. El presidente de AVACU, Fernando Móner, explica las consecuencias que tiene para las familias, como consumidores que son, este retraso en la entrega de ejemplares y hace un repaso de las ventajas que ha tenido la implantación de este programa en los diferentes centros de la Comunidad Valenciana.

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Fernando Móner en la oficina de AVACU/ KEVIN M.

La cantidad de incidencias que han tenido lugar durante estos meses con la realización de este proyecto no han dejado indiferente a nadie. Y mucho menos a los padres y colegios, los más perjudicados al final de todo esto. Pero esta situación de despropósitos no es un problema tan reciente, sino que viene de hace años ya que, como indica Móner era necesario llevar a cabo algún tipo de política para evitar lo que desde abajo llevábamos reclamando hace 7 u 8 años, y es que “no entendíamos cómo los padres nos gastábamos de media de 200 a 400 euros en libros cada año” y no podíamos utilizarlos por pequeños cambios de contenido.

Con el malestar provocado por esta situación, desde AVACU se exigían dos matices, como dice el presidente: “Nosotros exigíamos que no se cambiaran los contenidos ya que la vida pasa pero la historia, por ejemplo, no. Un virus no se mueve del sitio y la geografía, tampoco. Lo segundo era llevar a cabo algún tipo de acción que provocase el intercambio de libros”. El fin de todo esto es poder reutilizar los libros y ahorrar, cuidar las cosas.

Para que funcionen este tipo de medidas es inevitable que no florezcan los aspectos negativos, porque no todo puede ser perfecto. “Hemos dicho por activa y por pasiva a las administraciones pertinentes que todo este proceso se ha hecho demasiado precipitado, sin tener en cuenta reuniones con colegios y padres para que el proyecto fuese un éxito absoluto”, matiza. De esta forma, añade que todo esto ha conllevado a que en muchos colegios los libros se hayan recibido semanas tres semanas más tarde e incluso en algunos los niños aun no tienen todos los libros.

Han sido muchos meses de desconcierto, inseguridad y enfados de los padres, que se han visto desinformados y no han visto cumplidas las promesas que en su día dijeron las administraciones y políticos pertinentes ya que, como dice Móner la medida en sí “ha sido buena” y la puesta en marcha podría haber evitado todos estos problemas si se hubiera hablado más con los diferentes agentes y la planificación fuese otra diferente.

También recalca que los padres han visto cómo sus hijos se han mandado a través de WhatsApp’s, fotocopias o correo electrónico las fotos de los libros de los compañeros que sí los tenían y esto ha generado problemas. Ante esto, se presentaba la doble vertiente en el lado de los profesores, quienes han tenido gran parte de la responsabilidad de lo que ha ido aconteciendo dentro de las aulas ya que, como ratifica el valenciano algunos de ellos eran conscientes de la situación pero otros seguían mandando deberes “completamente ajenos a todo”, incumpliendo la normativa.

En definitiva, los principales culpables han sido tanto la administración como muchos de estos profesores que no han hecho una buena gestión ni reuniones pertinentes para poder solucionar los problemas. “Se podía haber gestionado mejor, de manera más ágil. Primero sin haber implantado la nueva ley educativa y segundo mejorando las mesas de debate”, insiste.

Los colegios que ya utilizaban material socializado, la otra cara de la moneda que, como remarca: “Lo primero de todo, felicitar a los centros que ya tenían en su superávit un banco de libros y un sistema de intercambio no solo de ejemplares, sino de uniformes escolares, material…”. Pero el presidente es optimista y quiere ver la parte positiva de las cosas ya que el ahorro económico y la creación de valores es aquello que va unido a este banco de libros.

El plan de futuro de este programa posiblemente cambie, porque las dudas generadas en este proyecto han sido numerosas, realizándose quejas y creándose asociaciones ya que, según concluye: “Espero que en la agenda de la Conselleria haya otros proyectos. Que aprendan de los errores y que pongan en marcha un banco de libros fiable y sin dudas. Y repito, que aprendan de los errores”.

 

 

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