Últimos suspiros del corazón

Más de 120 deportistas españoles mueren al año a causa de una muerte súbita

Jose.R tenía 29 años, no bebía, no fumaba y seguía una dieta equilibrada. Entrenaba en su gimnasio cuatro días a la semana, a veces cinco. Se sentía bien consigo mismo y el deporte le daba vida. Vida que perdió hace tres años durante una media maratón en Barcelona. Corría para ganar cuando su corazón dejó de latir. A diferencia del resto de participantes, él no llegó a la meta.

En España se producen al año más de 120 casos de muerte súbita en deportistas. Éstos tienen 2´5 veces más probabilidades de sufrir una parada cardíaca que las personas que no realizan ningún tipo de actividad física, ya que someten al corazón a un estrés más importante que el habitual. Sólo el 4,6 %, de los deportistas que sufren una muerte súbita, sobrevive.

Jose.R perdió la vida corriendo en una maratón, su corazón dejó de funcionar inesperadamente. Su mejor amigo y testigo de su muerte, Alejandro.C., recuerda que todo ocurrió demasiado rápido y los servicios médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida. “Pasé de verlo sonreír a no verlo respirar”, confiesa el joven. Por el contrario, Pablo García, un entrenador y ex futbolista alicantino de 25 años, tiene la fortuna de seguir viviendo después de que le diagnosticaran una enfermedad cardiovascular. El ex jugador ha tenido varios sustos mientras practicaba deporte y todos ellos podrían haber desembocado en un episodio de  muerte súbita, del que muchos otros jóvenes, como Jose.R, no han podido salir. La membrana inflamada del corazón de Pablo.G no le permite correr sin fatigarse ni respirar sin que le falte el aire. “Llevo desde los tres años jugando al fútbol y el deporte siempre ha  sido mi vía de escape. Es duro pensar que nunca más volveré a practicarlo como me gustaría”, afirma el entrenador.

Prevención

La actividad física deriva en un mayor riesgo de sufrir lesiones y problemas cardiovasculares, algunos de ellos letales. Cuando un deportista, ya sea profesional o amateur, muere súbitamente, la cuestión que se plantea es si podría haber sobrevivido después de exponerse a exploraciones médicas. Pablo.G ha estado en las revisiones que se realizan en los equipos de niños y jóvenes deportistas, y asegura que es difícil diagnosticar algún tipo de problema relacionado con el corazón: “Deberían hacer más pruebas, y más intensas. Son enfermedades pequeñas y difíciles de diagnosticar, pero pueden hacer mucho daño e incluso llevar a la muerte”.

El principal objetivo de los reconocimientos médico-deportivos es detectar las patologías que podrían llegar a causar, a corto o a largo plazo, una muerte súbita. Al realizar ejercicio se libera la adrenalina que puede desatar problemas cardíacos, hasta ese momento, silenciosos. Ante este reclamo, y como muchas clínicas del país, el Hospital Vithas Medimar de Alicante ha creado una Unidad de Cardiología para deportistas. Según afirma el cardiólogo que está al frente de ella, Javier Cortés, la idea surge de la necesidad de salvar vidas: “Las revisiones pueden prevenir el 90% de los casos de muerte súbita en deportistas”.

“Las revisiones son capaces de prevenir el 90% de los casos de muerte súbita en deportistas”, asegura el cardiólogo Javier Cortés

Causas

Las causas de muerte súbita en las personas mayores de 30 años suelen ser cardiopatías congénitas o arritmias. La más conocida es la cardiopatía isquémica. Ésta se produce cuando la cantidad de oxígeno que llega al corazón es menor de la que necesita. Los deportistas que superan la edad de los 30, tienen mayor posibilidad de infarto o parada cardíaca inesperada. Los niños y jóvenes, por el contrario, sufren problemas de corazón hereditarios, como es el caso de Pablo.G. El joven sufre una afección que también afectó a su padre.

La Unidad de Cardiología de Medimar consta de varias fases a las que someten a sus pacientes. Si éstos son menores de 30 años, se les realiza una historia clínica para saber si sus antepasados sufren algún tipo de problema cardiovascular. La mayoría de las de las patologías cardíacas en gente joven que practica deporte son asintomáticas y difíciles de detectar, por eso se les realiza, también,  un electrocardiograma y un ecocardiograma. Si son pacientes mayores de 30 años, además de la exploración física, se les somete a una prueba de esfuerzo.

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La cinta es una de las pruebas físicas a las que se someten los pacientes de la Unidad de Cardiología Deportiva en el Hospital Medimar de Alicante / Irene Ortiz

 

Reanimación

La responsabilidad frente a la muerte súbita no sólo se limita a prevenirla. Antes de que el corazón deje de latir, como lo hizo el de Jose.R, los síntomas iniciales como el mareo, la fatiga y la pérdida de conocimiento, avisan de lo que, unos minutos más tarde, puede acontecer. En cuanto se produce el último síntoma de muerte súbita, la pérdida de conocimiento, se debe aplicar una desfibrilación instantáneamente. Esta técnica de reanimación sólo se puede llevar a cabo con el desfibrilador, un aparato que emite descargas eléctricas con el objetivo de que, al usarlo adecuadamente sobre el pecho del afectado, el corazón vuelva a funcionar. Se debe hacer con rapidez, porque por cada minuto de demora existe un 10% menos de posibilidades de que el deportista se recupere. Según expertos, los desfibriladores pueden salvar hasta el 20% de los casos de muerte súbita. Ante esta cifra, las fundaciones y sociedades de Cardiología de toda España, y muchos profesionales, como Javier Cortés, aconsejan tener un equipo de reanimación básico en los establecimientos en los que se realiza actividad deportiva, ya sean interiores o al aire libre.

La técnica de reanimación cardiopulmonar  puede salvar hasta el 20% de los casos de muerte súbita

Prevenir siempre es mejor que curar, y más aún cuando se habla de muerte súbita, porque ante situaciones de parada cardíaca inesperada, la mayoría de veces, ya es demasiado tarde para curar.

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Equipo de reanimación para paradas cardíacas /Irene Ortiz

 

Historias que no se olvidan

Muchos son los deportistas del mundo que, de un momento a otro, han perdido la vida súbitamente.

El ciclista italiano Dennis Zanette falleció en 2003 por un paro cardíaco. En 2004, Miklos Feher, el futbolista húngaro del Club Portugués Benfica cayó inconsciente al suelo a causa de un ataque cardiorespiratorio y, poco después, murió. En  el mismo año, el jugador de baloncesto, Ramond Jumikis, perdió la vida en la pista de Basket. El fútbol español se conmovió en 2007 tras la pérdida del jugador del Sevilla, Antonio Puerta. Salió a jugar, y en mitad del partido, se desplomó sobre el terreno de juego. Murió días más tarde en el hospital, a sus 22 años. En 2009, otro reconocido futbolista, el brasileño Paulo Sergio de Oliveira, sufrió un ataque cardíaco 60 minutos después de empezar el que iba a ser su último partido. En el año 2012, el jugador italiano, Vigor Bovolenta, también falleció súbitamente. El voleibol perdió, así, un reconocido medallista olímpico.

Son años marcados por similares historias. Historias que se repiten, pero jamás se olvidan.

 

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