Un juego para escapar

En un año y medio se han abierto ocho salas nuevas de escape en la provincia de Alicante, dos de ellas en Elche

Las salas de escapismo o Room Escape son capaces de transportarte a una realidad paralela que te convierte en el nuevo Sherlock Holmes. Comienzas escuchando una historia, una diferente para cada sala, tardas apenas unos segundos en convertirte en el protagonista de ese cuento… y de repente estás con tus amigos dentro de una habitación sin escapatoria. Ahí empieza el juego, que consiste en encontrar la manera de salir de allí antes de que pase una hora. Las pistas están por todos lados: debajo de las mesas, dentro de cajas con doble fondo… Debéis anotar decenas y decenas de pistas, y cuando descartáis una, recordáis que cualquier objeto puede ser la clave. Decenas de combinaciones posibles transforman el juego en un rompecabezas del que ahora vosotros formáis parte. ¿Lograrás escapar a tiempo?

Candados típicos de las salas de escapismo en la entrada de ParaPark (Elche) / Ángela Martínez

Candados típicos de las salas de escapismo en la entrada de ParaPark (Elche) / Ángela Martínez

 

Hace cientos de años que existen los escapistas, ya que tienen su origen en los magos o ilusionistas. Se trataba en realidad de una actividad en la que se usaban diferentes trucos que simulaban, por ejemplo, desapariciones. En 1560, los Hermanos Davenport fueron pioneros en liberarse a sí mismos de nudos de soga. Si bien, fue Harry Houdini el que demostró años más tarde una gran habilidad para escapar de gran variedad de encierros y situaciones realmente difíciles. Tras ellos, una inmensidad de artistas ha aportado diferentes ideas y variaciones de los trucos que ya existían. Así hasta llegar a 2012, año en que se crearon los juegos de escape ParaPark y AdventureRooms, y con los cuales nació una nueva versión de escapistas.

ParaPark fue la primera franquicia en llegar a España dedicada al desarrollo de las salas de escapismo. En mayo de 2015, Miguel Ángel Coll abrió la primera habitación en Elche para escapistas de toda la provincia. Tal fue su acogida que, tan solo un año y medio después, se inauguraron ocho salas más de diferentes empresas por todo Alicante. El empresario afirma que con el paso del tiempo ha notado una mayor aceptación del juego y asegura que es “un negocio muy novedoso que funciona cada vez mejor gracias al boca a boca”. Sin bien, el empresario reconoce que todavía hay mucha gente que no sabe qué es una Room Escape, pero que gracias a la difusión de las redes sociales se consigue que las personas “se lancen a la piscina” definitivamente y prueben esta excitante actividad.

infografia

Pese a ser una franquicia, ParaPark da toda la libertad a los dueños de las salas para decorar cada una de las habitaciones. De hecho, Rafael García, aficionado a los juegos de escape, insiste en que lo que hace más especial a las dos salas de ParaPark de Elche es “lo cuidados que están los detalles y la decoración”, pues todo está hecho a mano por el empresario. Y es que, tal y como relata Miguel Ángel Coll, la franquicia simplemente “le dio ideas” para ambientar las salas y le explicó la dinámica del juego, pero fue él quien realmente desarrolló el juego y decoró ambas salas.

En cualquier caso, son muy habituales los guiños a películas, series y libros dentro de las diferentes salas, especialmente en la manera en que se encuentras las pistas y se resuelven los puzles. Tal y como confiesa José María Martínez, jugador de las Escape Rooms, “es inevitable no coger ideas de la televisión o de los libros”, tanto para crear el juego como para resolverlo. No obstante, el joven asegura que “es muy satisfactorio resolver enigmas basándote en tus propios conocimientos gracias a la ficción” y de esta manera “logras meterte más en el papel”.

 

Escapismo para todos los públicos

Según Miguel Ángel Coll, para los escapista “las Room Escape son como las películas”, ya que cada sala tiene temática diferente. Por eso las personas acuden a distintas salas según sus preferencias o gustos “del mismo modo que ven películas, pero siendo ellos los protagonistas”, compara el dueño de ParaPark de Elche. No importa qué tipo de emociones prefieres, si te gustan los sustos o prefieres un ambiente relajado, ya que cada sala varía según la historia que le acompañe. Estas historias van desde un grupo de jóvenes que entran a una casa encantada hasta unos detectives a quienes se les ha encargado la resolución de un asesinato. Por ello, “existen tantos tipos de habitaciones como gustos”, aclara Rafael García.

El joven ilicitano se define como un chico “activo”, al que le gusta probar nuevas emociones. Su personalidad es completamente contraria a la de José María Martínez, que reconoce tener claustrofobia, ansiedad y problemas cardíacos. Pese a ser dos personas opuestas, ambos aseguran haber vivido sensaciones maravillosas resolviendo todos los puzles de las salas de escapismo que han visitado.

José María Martínez confiesa que cuando supo de la existencia de las salas de escapismo “no le gustó nada la idea”. De hecho, se preguntaba a sí mismo “cómo iba a meterse a una habitación en la que le iban a encerrar durante una hora”. Sin embargo, una vez se atrevió a dar el paso y jugar, tuvo que reconocer que no fue tan duro como creía que sería, puesto que se trataba de una habitación bastante grande en la que se podían mover con soltura él y sus tres amigos. Es más, ahora el joven bromea con la idea de que “si le ponen un televisor podría vivir allí un año”.

Tanto Rafael García como José María Martínez están de acuerdo en que las Escape Rooms son tan divertidas porque es una actividad en grupo. Y es Miguel Ángel Coll quien asegura que “para una sola persona es casi imposible escapar de una sala, debido a la falta de tiempo”. En el caso de José María Martínez, lo que más le llamó la atención la primera vez que realizó esta actividad son las diferentes maneras de “combinar el ingenio de los integrantes del grupo”. Rafael García añade que “lo más importante es escucharse entre todos”, así como “crear un buen clima de trabajo y meterse en el papel para pasarlo lo mejor posible y conseguir escapar”.

“Para escapar de la habitación, lo más importante es escucharse ente todos”, afirma Rafael García, aficionado a las salas de escapismo

Por otro lado, los dos aficionados a las salas de escapismo difieren en las sensaciones que sienten al lograr salir de las habitaciones. Mientras que Rafael García lo retrata exclamando que es “un subidón de adrenalina”, José María Martínez asegura que para él pesa más “la sensación de orgullo y de satisfacción personal”. Si bien, ambas sensaciones las describen como únicas e incluso adictivas.

parapark-cedida-por-m-a-c

Objetos de una de las salas de ParaPark (Elche) / Fotografía cedida

Las Room Escape como terapia

Jorge Lucerón es graduado en Psicología y experto en Neurociencia. El manchego habla de las salas de escapismo desde dos perspectivas. En primer lugar explica, desde un punto de vista más biológico, la creciente afición a este juego. Al parecer este tipo de experiencias tan novedosas y excitantes activan el sistema simpático, que es el encargado de generar la adrenalina, que termina transformada en dopamina. Y a su vez, la dopamina, según explica el psicólogo, activa en el cerebro el área de la recompensa –tal y como lo hacen las drogas, el sexo o el chocolate-. De esta manera, esta actividad aporta sensaciones generalmente agradables y diferentes que hacen que los escapistas quieran ir a nuevas salas que les hagan experimentar lo mismo.

La otra perspectiva del psicólogo hace referencia a la personalidad de cada individuo. Jorge Lucerón habla de uno de los cinco rasgos básicos de la personalidad: “la apertura a la experiencia”. Las personas que puntúan alto en este rasgo suelen buscar nuevas sensaciones, mientras que las que puntúan bajo suelen tener trastornos de ansiedad. Estos individuos suelen necesitar terapia para controlar los síntomas que puedan sentir, siendo un método la exposición gradual a sus miedos. En relación con ello, el psicólogo reflexiona que las Escape Rooms podrían ser realmente “beneficiosas para una persona con claustrofobia”.

“Las Room Escape podrían funcionar como una primera terapia para las personas claustrofóbicas”, reflexiona Jorge Lucerón, psicólogo experto en Neurociencia

Este fue el caso de José María Martínez, que en primer lugar se sentía incapaz de entrar a la sala por esa a veces incontrolable fobia. Tal y como explica el experto en Neurociencia, “es una buena forma de enseñar a controlar el sistema simpático a aquellas personas que tengan este tipo de trastornos”, ya que cuando estuvieran dentro “verían que hay escapatoria y que no se van a quedar atrapados para siempre”. “Sería genial empezar con la terapia entrando a una Escape Room”, concluye Jorge Lucerón.

Son muchos los factores que contribuyen al éxito de las salas de escapismo. Y es que se trata, al fin y al cabo, de una alternativa a “los planes de siempre” que, además, se adapta a tus preferencias y gustos. Una habitación cerrada y un sinfín de enigmas por resolver se han convertido en una fuente inacabable de nuevas emociones. Y tú, ¿lograrás escapar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *