Una batalla que no hay que olvidar

Los expertos de la Universidad Miguel Hernández aseguran que la prevención es una de las claves para el tratamiento contra el Alzheimer


Asociación de Personas y Familiares con Alzheimer de Elche. / Enrique Girona

Asociación de Personas y Familiares con Alzheimer de Elche. / Enrique Girona


El  21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer. Este día sirve para concienciar a la sociedad sobre esta enfermedad que hace que las personas olviden sus recuerdos y sus seres queridos y que, desgraciadamente, no tiene cura. Sin embargo, aunque todavía no se ha descubierto la panacea, existen terapias en desarrollo que lo que pretenden es prevenir y ralentizar la enfermedad. Por esta razón, es necesario concienciar a la gente para que tanto instituciones públicas como privadas aporten su grano de arena en la lucha contra el Alzheimer.

En España, el Alzheimer afecta a 800.000 personas, lo que nos sitúa como el sexto país del mundo con mayor proporción de enfermos con demencia por cada mil habitantes, y el quinto a nivel europeo, según el informe 2015 de la OECD “Health at a Glance”. Encontrar una cura para esta patología sigue siendo una prioridad en los centros de investigación neurológica. Sin embargo, el análisis de esta enfermedad no es sencillo. En nuestro país, el 80% de los casos de Alzheimer no está diagnosticado. Esto se debe a la complejidad de los métodos de diagnóstico empleados para determinar la enfermedad. En 2015, el equipo de Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández, dirigido por el científico Javier Sáez, descubrieron nuevos marcadores para el diagnóstico del Alzheimer. La base de sus primeros ensayos era realizar exámenes en personas vivas extrayendo el líquido cefalorraquídeo tanto de voluntarios sanos como de enfermos de Alzheimer. Para Javier, este líquido es como “una ventana al cerebro” puesto que “baña tanto éste órgano como la médula espinal”, lo que permite estudiar enfermedades neurológicos sin necesidad de explorar el cerebro de forma violenta. Este nuevo marcador diagnóstico fue un avance en los ensayos clínicos de esta enfermedad y favoreció que las investigaciones actuales tuvieran resultados, tal y como aseguraba Javier en su arículo “Heterómeros de la proteína precursora amiloide en el líquido cefalorraquídeo” publicado en la revista Molecular Neurodegeneration.

En la actualidad, Javier y su equipo han conseguido explicar, por primera vez en la historia, el aumento de la Reelina en un cerebro con Alzheimer. Esta glicoproteína está asociada a la pérdida de memoria y su función es imprescindible para la interacción entre las neuronas. “Defectos de estas vías dificultan los procesos de memoria y de aprendizaje, lo que provoca que un cerebro patológico se convierta en más patológico”, explica el investigador. En los cerebros con Alzheimer, existe una descompensación entre los niveles de Reelina y los niveles de otras proteínas, pero la Reelina existente no funciona correctamente. Los resultados de su investigación describían que el péptido beta amiloide, que es el principal agente patológico que provoca esta enfermedad, está bloqueando la función de la Reelina, por lo que sus altos niveles dejan de ser efectivos. Gracias a los experimentos que realizaron con ratones transgénicos en el laboratorio, en los que aumentaron intencionadamente la cantidad de beta amiloide, Javier pudo comprobar que el cerebro responde a la patología produciendo más Reelina, lo que da lugar a un círculo pernicioso.

«Gran parte del incremento del

Alzheimer se producirá en países

con rentas bajas y medias»

 

Hasta ahora, la mayoría de los ensayos clínicos no habían sido capaces de explicar el deterioro cognitivo que padecen las personas con Alzheimer. Existen terapias en desarrollo que intentan bloquear el beta amiloide, sin embargo, Javier cree que controlar el amiloide no solucionará el deterioro cognitivo. “Nuestra investigación creemos que puede ser interesante para poder diseñar, de una manera adecuada, una terapia que pueda ser aplicada a seres humanos en los cuales no solamente se controle el beta amiloide sino que pueda ser controlada la Reelina”.

Crecimiento del número de personas que sufren Alzheimer en países con rentas altas y en países con rentas bajas y medias.

Crecimiento del número de personas que sufren Alzheimer en países con rentas altas y en países con rentas bajas y medias. / Fuente.

Para los próximos años, gran parte del incremento del Alzheimer se producirá en países con rentas bajas y medias. Has ahora, los únicos tratamientos que existen están enfocados a frenar o ralentizar la demencia, y no necesariamente son de carácter clínico, por eso las Asociaciones de Familiares y Enfermos de Alzheimer serán de suma importancia para cuidar de estos enfermos en el futuro. Estas asociaciones tratan a las personas con Alzheimer con terapias de estimulación que intentan mantener y preservar las capacidades de aprendizaje y ralentizar el deterioro cognitivo. Raquel Lorente, profesora de Psicología de la Salud de la Universidad Miguel Hernández explica que “la realidad es que la enfermedad generalmente está ya creándose en el cerebro aunque no se dé una manifestación clínica, por lo tanto, la prevención esta siendo uno de los objetivos para el tratamiento de la enfermedad“.  Esta prevención se está llevando a cabo mediante el manejo de las emociones y el desarrollo de actividades que mantengan y potencien las capacidades cognitivas de los pacientes. Estas actividades están orientadas a controlar el principal problema que tienen estos enfermos, la memoria, mediante fichas de trabajo que potencian el lenguaje y la atención con puzzles y juegos.

El cerebro tiene una capacidad, con esa nacemos y la vamos desarrollando a lo largo de nuestras experiencias y aprendizaje. “Se trata de alimentar nuestro cerebro a través del estudio, de la formación y de mantener activo tanto el desarrollo personal y profesional”, explica la psicóloga. No obstante, las asociaciones no son las únicas que participan en el estudio del Alzheimer. Existen otros agentes fundamentales para poder entender mejor esta enfermedad y a las personas que la padecen.

«Se trata de alimentar nuestro cerebro 

a través del estudio, de la formación

y de mantener activo tanto

el desarrollo personal y profesional»,

explica Raquel Lorente

 

Por un lado, está el propio enfermo. Las diferentes fases de la enfermedad condicionan mucho la actitud del enfermo. En fases leves, la persona tiene un impacto negativo de la enfermedad, es consciente de lo que le pasa y del curso que va a tener, y por eso suele evitar hablar de ello. En estos casos, es fundamental el apoyo emocional al enfermo para evitar que caiga en momentos de derrumbe, ansiedad o depresión. En fases más avanzadas, se trabaja sobre todo que los enfermos se sientan a gusto, mediante el control de los síntomas psicopatológicos que puedas aparecer, como alucinaciones o delirios. La gente que esté en el entorno del enfermo debe redirigir ese comportamiento anómalo hacia algo positivo y distinto para disminuir la ansiedad y el malestar.

Por otro lado, está el papel que tiene la familia. La familia es la que lleva el gran peso de esta enfermedad porque siente la pérdida de una persona que sigue viva y está luchando contra una enfermedad incurable. Raquel Lorente aconseja que “primero se debe aceptar a qué nos enfrentamos y, una vez que lo sabemos, es más fácil desarrollar los mecanismos para adaptarnos y manejar los cuidados del enfermo”.

En 2015, fueron un total de 46,8 millones las personas sufrían demencia en todo el mundo, y se estima que esta cifra se duplique cada 20 años, según el Informe Mundial sobre el Alzheimer de 2015. Actualmente, el Alzheimer no tiene cura, pero eso no impide que muchas instituciones, como la Universidad Miguel Hernández, sigan trabajando para que la batalla contra el Alzheimer no caiga en el olvido como los recuerdos y las memorias de aquellas personas que la sufren.

Enrique Girona

Fuentes:

• “The β-amyloid peptide compromises Reelin signaling in Alzheimer’s disease, Nature Scientific Reports.

• “Informe Mundial sobre el Alzheimer 2015, Alzheimer’s Disease International.

Informe 2015 de la OECD ‘Health at a Glance’. // (.xls)

• Entrevista a Javier Sáez Valero.

Entrevista a Raquel Lorente.

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