Una ciudad frente a su historia

Marco Tulio Cicerón, reconocido universalmente como uno de los más importantes autores de la historia romana, manifestaba en su calidad de orador, que el conocimiento de lo sucedido, de lo acontecido, de la historia, es vital para cualquier pueblo. Agregar que, tras esta manifestación, el historiador afirmó, con un vocabulario filosófico y un enorme carácter humanista, que “un pueblo que conoce su historia, reconoce sus errores y evitará volver a cometerlos”. Con enorme desparpajo y usando su perfecta oratoria, sentenció que “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.

A la vista de lo anterior, no cabe duda, de que la historia de una ciudad adquiere como referencia el pasado de una localidad. Este es el caso de un grupo de personas que poseen profundos conocimientos en múltiples disciplinas, y formaron un equipo de investigadores e historiadores que se encargó de organizar, desde hace dos años, las jornadas de historia local en Callosa de Segura. Una ilusión que comenzó con la participación de Miguel Rodríguez y Roque Albert, ambos profesores ya jubilados, junto con la colaboración del Ayuntamiento y de numerosos amigos del ámbito cultural.

No cabe duda de que  los callosinos aguardan con enorme expectación, el comienzo de las III jornadas de historia local que transcurren desde el 27 de octubre hasta el 15 de diciembre. Las jornadas se desarrollan todos los jueves con el  objetivo de que nuestros vecinos conozcan la historia de la localidad en sus muchas vertientes. Con una asistencia muy numerosa de vecinos, se inició el ciclo con la presentación del libro “Pincelito”, obra de narrativa histórica, del escritor José Antonio Muñoz Grau.

El pasado 3 de noviembre en la Biblioteca Municipal, con una sala abarrotada, como si de un galardonado de los premios Princesa de Asturias se tratara, dio comienzo la charla de Antonio Estañ Ruiz, empresario y comercial jubilado de ochenta y cinco años. Para iniciar su charla, Estañ regaló a los asistentes que llenaban la sala, una conferencia de oratoria sencilla y amena, sobre “Las redes sintéticas en la pesca mundial y del atún”. Del mismo modo, confesó su amor por la historia de Callosa y que su procedencia familiar corresponde a dos estirpes muy callosinas: “Los pelos y los medranos”.

Crónica Una ciudad frente a su historia

Antonio Estañ con el diploma tras su conferencia en las jornadas de historia local (M.A. Marco)

Con la ayuda de su hijo Aurelio, el conferenciante comenzó su relato y explicó que su familia compraba en la huerta, al finalizar la contienda civil, las mejores partidas de cáñamo para rastrillarlo, repasarlo y refinarlo. El orador afirmaba que la mejor fibra del cáñamo procedía de Callosa de Segura y que los catalanes decían que era una fibra mejor que el nylon y la seda.

Con enorme severidad y emocionado, el ponente confirmó que en la década de los 60 se perdió el cáñamo y nació la fibra sintética. Además, Estañ describió las funciones del aparejo de pesca, pues se fabrican muchos en la población pero se desconoce su utilidad. Sin duda alguna, cada aparejo lleva su red reglamentaria dependiendo en cada momento del tipo de pesca que se realiza y conforme con la normativa del Ministerio de pesca. Y afirmó: “Si no es con aparejos, no se puede pescar”.

En su intervención durante la conferencia, el ponente señaló el momento en el que la fibra sintética triunfó en el mercado. Los rederos compraban las redes sintéticas a los japoneses, pero estas les daban problemas, pues rompían por ser el hilo muy fino y las mallas pequeñas. Los industriales de Callosa conseguimos, mediante una combinación matemática, una fabricación de hilo de mayor grosor, mallas mayores  y con el mismo peso para la red. Sonriente y muy animado, Estañ dijo: “Le ganamos el camino a los japoneses con menos alquitrán”.

 “En la Plaza de Toros de Granada, se ponían los rastrillos y allí realicé mi primer bachiller del cáñamo”.

 Para este historiador, que ha vivido en Callosa desde 1931, nuestra ciudad gozó en la época del cáñamo, años 40 al 64, sin duda alguna, de su mayor esplendor. Del mismo modo, Estañ me comentaba la categoría que había aquí en el pueblo, pues al finalizar la Guerra Civil, en Granada, se plantó mucho lino y allí nos marchamos los callosinos para rastrillarlo, pues no había nadie que supiera hacerlo. Por todo ello, el conferenciante agregó: “En los alrededores de la Plaza de Toros de Granada, se ponían los rastrillos y allí realicé mi primer bachiller del cáñamo”.

También cabe destacar que en el año 45 la localidad progresó con el cáñamo, es entonces cuando la familia Caralt, de Barcelona, montó una gran empresa en el pueblo y los callosinos se encargaban de rastrillar. Lo cierto es que los catalanes lideraban el negocio de la confección, ellos siempre han sido muy hábiles para estos menesteres, algo que aquí no existía. Habría que decir también, que en los años 60 se inauguró en el pueblo la mejor empresa de fibra sintética que existía hasta el momento. Tras esta situación, en el año 64 el cáñamo desaparecía y llegaba la fibra sintética.

Con respecto a las futuras jornadas, Antonio Estañ destacó la importancia de realizar conferencias sobre oficios que se están perdiendo y que son muy importantes para la sociedad (fontaneros, electricistas, carpinteros). Además, el ponente aseguró que en la vida hay que prepararse, esforzarse y ser especialistas en lo que tú quieras hacer en la vida.

Crónica Una ciudad frente a su historia

Roque Albert director del Museo y Escuela del cáñamo en Callosa de Segura (M.A. Marco)

Tras los testimonios expuestos por Antonio Estañ, llegó el momento de dialogar con Roque Albert, fundador de las Jornadas de historia local y Director del Museo y Escuela del cáñamo en Callosa de Segura. El investigador no dudó en afirmar que la etapa del cáñamo fue la de mayor apogeo de nuestra ciudad. Para Callosa fue una lotería, pues dispuso de una actividad económica que afectaba a todas las edades. Durante esos años tan difíciles, la industria abarcaba desde los niños menadores hasta las mujeres que hacían redes para colaborar en la maltrecha economía familiar.

En cuanto a la desaparición del cáñamo, el director del Museo aseguró que una localidad no debe de basar su economía en un solo producto. Con firmeza y profunda reflexión, Albert afirmó: “El hundimiento del cáñamo provocó le emigración masiva, una hecatombe económica y esa etapa dejó muchas secuelas en el pueblo”. Hay que destacar que, afortunadamente, se reaccionó pronto y apareció el plástico, por ello si tenemos en cuenta la historia, no repetiremos los errores.

 “El hundimiento del cáñamo provocó le emigración masiva, una hecatombe económica”

 El ciclo de conferencias prosiguió con diferentes materias que cautivaron al público asistente. José Antonio Marín Caselles, jubilado, expuso su tesis doctoral en Antropología y presentó el libro “La transición social en el Bajo Segura”. Una semana más tarde, la música protagonizó la jornada y Jesús María Gómez Rodríguez ofreció una charla-concierto con “El piano de Miguel Asins Arbó”.

El ciclo de conferencias concluirá con la exposición de Roque Albert  sobre los “800 años de los Dominicos: su huella en Callosa de Segura”. Finalmente y respecto a futuras jornadas, el historiador consideró que se deben tratar dos temas esenciales en la historia de nuestra ciudad: “Los aspectos sociales y económicos de la época del cáñamo” y “La coyuntura de la independencia de Callosa al separarse de Orihuela, el 4 de Noviembre de 1579”.

El esfuerzo de los organizadores y la participación de los conferenciantes han generado un enorme entusiasmo en la localidad por conocer su historia, como dijo el escritor y dramaturgo Oscar Wilde: “El único deber que tenemos con la historia es reescribirla”.

Miguel Ángel Marco

 

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