Una cultura milenaria en decadencia

Al nombrar Alicante hoy en día lo más común es pensar en conceptos como el sol, la playa, el arroz… Es difícil imaginar que hubo un tiempo en el que esa palabra –Alicante- se relacionaba automáticamente con un vino en concreto; antes incluso que con el nombre de la región. Se trata de una de las Denominaciones de Origen más antiguas del mundo y la primera zona en producir vino de España, según la arqueología convencional (siglo 6 a.C). A lo largo de la historia este vino ha sido sinónimo de producto de calidad, único por las características que le otorgan el clima y el terruño en el que se cultiva y sobre todo por su gran riqueza en variedades de uva autóctona. Sin embargo no es una marca bien situada en el mercado nacional.

El mundo de la Enología es sumamente amplio y complejo para aquellos que no estén acostumbrados a él, por ello el desconocimiento de un determinado vino puede suponer el fracaso dentro de  un mercado con grandes firmas. Eladio Martín, secretario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Alicante (D.O.P) asegura que para hablar de vino hay que diferenciar entre dos públicos: El general y el especializado. “El sector especializado en Enología, o el sector hostelero de alto nivel, respeta mucho la zona de Alicante y su producción se tiene muy en cuenta en el resto de España” asegura. Sin embargo, el visitante nacional común y en ocasiones el propio alicantino se muestra reacio a consumir este producto. Raúl Marcos, enólogo y sumiller en el conocido restaurante La Taberna del Gourmet, situada en el casco antiguo de la ciudad de Alicante declara: “Cuesta un poco vender el vino de aquí a la gente que viene de otras regiones del país, porque ante el desconocimiento suelen optar por las grandes marcas españolas: Ribera del Duero o Rioja”.

Es posible que la razón por la que este producto no esté bien situado en el mercado vitivinícola sea que su calidad no esté a la altura de otros nombres más sonados. Pero al escuchar opiniones de algunos expertos foráneos como la sumiller especializada en vinos de Ribera del Duero, Pilar Cruces; según ella esta no es la cuestión ya que opina que hay mucha calidad en Alicante. “Los vinos alicantinos son muy frescos y frutales, y  de una gran autenticidad”. Aunque añade: “Creo que Alicante se relaciona más con los vinos dulces, variedades de Moscatel por ejemplo. Pero los tintos aún están por descubrir.”

Cuestión de marca.

“Los claroscuros de este sector son el reflejo de lo que ha vivido la provincia” según Eladio Martín.

Unos años atrás, la producción vitivinícola de la provincia sufrió una gran crisis. Algunas transformaciones socio-económicas como el crecimiento del turismo de sol y playa en la ciudad y la desaparición de la huerta de Alicante afectaron directamente a esta industria. “Los claroscuros de este sector son el reflejo de lo que ha vivido la provincia” afirma el secretario de la D.O.P. Y añade: “El vino ha sido un mundo muy sensible a los cambios económicos que ha habido en la provincia.”

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Eladio Martín, Secretario del Consejo Regulador de Denominación de Origen Protegida Alicante.| Foto cedida

Raúl Marcos: “No puede ser que solo quieran centrarse en vender vino alicantino en Alicante”

Sin embargo, personas del gremio como Raúl Marcos achacan el problema a otras cuestiones y opinan que las instituciones responsables de la promoción del vino alicantino deberían mover más las campañas por España y hacer marca. “Creo que hay poca implicación por parte de las instituciones. No puede ser que solo quieran centrarse en vender vino alicantino en Alicante, es recomendable que muevan la marca para venderlo en el resto de España.” Y precisamente una de esas instituciones como es la D.O.P. afirma que el comercializar con el resto de España no es su objetivo. “Nosotros no trabajamos para el mercado nacional. Solo promocionamos para el territorio alicantino.”  Afirma Eladio Martín, y añade: “Queremos que en Alicante el vino alicantino tenga mucho prestigio”. El organismo justifica esto al explicar que el hecho de tener una promoción considerable en el resto de España conllevaría un esfuerzo demasiado grande para las dimensiones de las que disponen. “Preferimos centrarnos en la propia zona y poder ayudar, por ejemplo, a las bodegas alicantinas para que vendan aquí”, concluye Martín.

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Zonas de producción vitivinícola de Alicante.|M.Ballester

María del Carmen López: “Alicante sigue siendo una D.O. de segunda”

Son 35 bodegas alicantinas -de las cuales comercializan sus productos solo 20- frente a más de 500 fuera de la región que compiten en un mercado en el que el nombre es crucial para conseguir prestigio y asegurar ventas. María del Carmen López Vega, bodeguera de la conocida firma de vinos alicantinos Finca Collado;  valora la actuación de la institución antes mencionada: “La D.O.P está haciendo una gran labor de promoción en las ayudas económicas que nos hace a las bodegas para ferias nacionales e internacionales.” No obstante, apostilla: “Alicante sigue siendo una D.O. de segunda. Lo percibo cada vez que subo a Madrid a intentar vender nuestros vinos, solo con decir que son de Alicante la gente pone mala cara.”

Además Eladio Martín asegura: “Hay zonas en Alicante en las que no nos dejan participar.” Estas áreas en las que se celebran diversos eventos que atraen a muchos visitantes de fuera tienen ya una serie de patrocinios vendidos a grandes marcas. Además el alcohol, por lo general, es uno de los invitados asegurados en un gran evento, y cuanto más sube el nivel de la celebración intervienen empresas más selectas que crean una competencia imposible de afrontar por una modesta marca como la alicantina. Existen corporaciones como por ejemplo, Möet & Chandon que al adquirir el patrocinio de una zona en concreto o de un evento, exige la exclusividad absoluta para la venta de su alcohol. “Hablamos con las administraciones para que traten con las empresas privadas que manejan estos temas y que incluyan zonas especiales o algo similar para incluir nuestro producto en estas zonas o eventos que mueven a tanta gente; pero no hay manera, ni se molestan”, concluye el secretario de la D.O.P.

El contraste llega con el consumidor extranjero. Se hace notar sobre todo en la percepción del cliente internacional. Según el sumiller: “Este visitante, por regla general, está mucho más abierto a conocer el vino de la tierra porque no está tan influenciado por las marcas españolas.” Y añade: “Es el mayor consumidor de vino alicantino en cuanto a visitantes y les encanta.” Incluso es frecuente que pidan la dirección de la bodega para comprarlo y llevárselo a su país. Pero esto no es una novedad pues durante la historia del vino alicantino, los lugares a los que más se exportaba eran a Inglaterra, Francia y Suiza. Actualmente, se comercializa mucho vino con el extranjero. Este año se han batido récords en comparación a la última década.

Tierra rica en variedades.

Alicante es cuna de viñas centenarias, y en sus parajes han crecido muchas tipologías de vid. Pero ciertas variedades autóctonas han sido las más preciadas en las vendimias desde hace muchos años. Estos frutos tienen características mediterráneas. El clima alicantino, seco y caluroso, provoca que tengan un grado alcohólico mayor que el de otras variedades cultivadas en terruños más húmedos.

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Arriba: Pulpa de uva tinta común/Abajo: Pulpa de uva Alicante Bouschet (Garnacha Tintorera) |

En el segmento de vinos tintos encontramos la uva Monastrell -antes llamada “Vermeta”- es la tinta alicantina por excelencia. Reconocida por generar un caldo con un intenso color bermellón y por poseer una estructura sólida en boca. “Si quieres comer algo suculento como un buen asado, un guiso o una carne a la brasa puedes tomar un Monastrell” recomienda el sumiller. Siguiendo la línea de los tintos encontramos también la Alicante Bouschet o Garnacha tintorera, llamada así porque al abrirla su pulpa es de un rojo intenso, a diferencia del resto que suelen ser blancas o rosadas, según el experto en enología: “Su concentración de sabor es más alta y por tanto el resultado en boca es un sabor muy intenso.”

En cuanto a los vinos blancos, al hablar de Alicante siempre aparecerá la uva Moscatel. Lo más común es pensar en los vinos dulces que se elaboran con esta uva, como el Marina Alta por ejemplo. Estos pueden suelen tomarse con el postre, al igual que las mistelas; pero tal y como comenta el enólogo, hay variedades de Moscatel que son secas y que combinan a la perfección con platos tan alicantinos como unas tellinas al vapor o un arroz de pescado o de marisco.

Esas son las variedades autóctonas presentes en la provincia desde hace siglos, pero en los últimos años Alicante ha incluido también en su producción otras tipologías no autóctonas, tal y como comenta la bodeguera: “Se han adaptado muy bien las variedades francesas”. Es el caso de la Syrah o la Merlot para tintos y que según opina Raúl Marcos: “Son más suaves y adecuadas para combinarlas con un arroz abanda por ejemplo”. Y la Chardonnay y Sauvignon Blanc para blancos.

La joya autóctona.

La tipología autóctona más reconocida para tintos es la Monastrell pero si hablamos del producto final más representativo de la provincia, ese es el Fondillón. Se trata de un vino elaborado con variedades de Monastrell que se han dejado sobre madurar en la cepa. Tras su recolección se deja envejecer en barricas de madera de 1.100 litros; mínimo 25 años para conseguir un auténtico Fondillón.

Todos los expertos coinciden en la excelencia de su sabor y la singularidad de sus características como vino añejo. “Es un vino único” afirma el sumiller. “El vino Fondillón, ha sido y es el más especial de los vinos alicantinos.” reafirma el secretario de la D.O.P.

Y por este motivo ha dado que hablar durante la historia, tanto que podemos encontrarlo en grandes obras de la literatura universal tales como “El conde de Montecristo” de Alexandre Dumas (1844); cuando el autor relata en una escena cómo el conde le ofrece al marqués de Cavalcanti, elegir entre una copa de Fondillón, Oporto o Jerez, el marqués contesta que su favorito es el Fondillón de Alicante. Además fue el vino de Elcano y Magallanes durante su primera vuelta al mundo.

Diversos hechos corroboran la importancia que se le ha dado a este producto enológico durante siglos. Uno de ellos ocurrió hace tan solo 4 años. En el año 2014, se encontró un barco inglés sumergido en aguas del Delta del Ebro. Los expertos dataron el naufragio de este en el año 1813. En su interior encontraron una botella de vino Fondillón alicantino de la época intacta, conservada por el propio mar. El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), junto a la Denominación de Origen Protegida de Alicante llevó a cabo una exposición llamada Deltebre I, en la que se dio a conocer el vino alicantino y su gran relevancia desde épocas inmemoriales. Además durante la presentación de esta exhibición histórica se mostró la antiquísima botella encontrada en el pecio y la degustaron todos los presentes.

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Botella de vino Fondillón encontrada en el Deltebre.| Fotografía cedida por el MARQ

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