Una lista de espera “demencial”

La demanda para acceder a un geriátrico en Elche supera las 13.000 solicitudes y alcanza el año de retraso

            El juego de azar más popular en España está compuesto por un décimo al que se le asigna un número, una serie y una fracción haciendo ese décimo único y distinguible de cualquier otro. Ahora bien, supongamos que el premio a repartir no se extrae de un bombo gigante, sino de una hoja de Excel en un ordenador y que además, esa fracción está asignada a una persona con su número correspondiente. Pues bien, tan solo en la ciudad de Elche 13.000 jubilados esperan a diario una llamada avisándoles de haber ganado el premio gordo, o como mínimo, la pedrea, que suele “tocar” a todo el mundo.

             Durante los últimos años, las  mejoras en las condiciones de vida de la población junto con los avances en medicina han permitido aumentar la longevidad en los países desarrollados. Sin embargo en muchos de los casos, especialmente en los de avanzada edad, la prolongación de vida no implica una mejora de calidad. Sin ir más lejos, cada año se detectan 7,7 millones de nuevos casos de demencia, acaparando el Alzheimer un 60-70% de su totalidad según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por lo tanto, este síndrome es una de las principales causas de dependencia entre las personas mayores, causando un gran impacto psicológico, social y económico en las familias y la sociedad.

Según la OMS, cada año se detectan 7,7 millones de nuevos casos de demencia, acaparando el Alzheimer un 60-70% de su totalidad.

            Beatriz Bonete, psicóloga y docente del Máster de Gerontología y Salud de la Universidad Miguel Hernández (UMH) insiste en la importancia de un trato específico para cada paciente con demencia, ya que no se pueden encontrar casos idénticos: “No podemos saber a ciencia cierta lo que ocurre en cada cerebro si no analizamos el tejido del lóbulo frontal o parietal post mortem. Los enfermos acabarán falleciendo por patologías asociadas a la edad, no a la degeneración cerebral, que puede durar entre 15 o 20 años”.

            El recurso más efectivo para el colectivo con demencia senil es la internación en geriátricos. Sin embargo, las plazas libres están ligadas a una lista de espera tanto en el ámbito privado como en el  público. Los últimos datos ofrecidos por la Concejalía de Bienestar Social de Elche indican un total de 37.000 personas mayores en la ciudad para las 10.000 plazas residenciales existentes. Dentro de esta franja, la lista de espera roza los 13.000 usuarios, a pesar de haber desbloqueado 2.400 plazas gracias a la última actualización de la Ley de Dependencia y los convenios con centros privados. Para Teresa Macià, edil de Igualdad y Dependencia, el problema no se va a solucionar a corto plazo: “Es muy difícil que una persona mayor vaya a un centro público porque no hay ninguno en la ciudad”.

Antonia Aznar

Antonia Aznar, enferma con demencia senil. / Noelia Espinosa

En casos como los de Antonia Aznar, jubilada y con demencia frontotemporal, el síndrome implica un deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Sus familiares llevan más de un año esperando una llamada que les confirme una plaza pública en alguno de los tres geriátricos de la ciudad. La enfermedad se desarrolló rápidamente en su organismo en un proceso de unos seis meses en los que dejó de reconocer familiares y amigos. “Esto no es vida, mi suegra pasa las 24 horas del día postrada entre la silla de ruedas y una cama hospitalaria articulada. Ahora está pasando por una etapa en la que no podemos tratarla como si fuésemos médicos o enfermeros, no es nuestro trabajo, no porque no queramos hacerlo, sino porque no sabemos”, denuncia su nuera Consuelo.

           Las personas con cualquier tipo de demencia en una etapa media o avanzada requieren unos cuidados muy precisos, por lo que los familiares se ven obligados a abandonar sus trabajos para dedicarse al cuidado íntegro del enfermo o como segunda opción, contratar a asistentes personales, cualificados o no, que dediquen su tiempo a la supervisión y acompañamiento del paciente por un precio razonable. Sin embargo, aunque se haya reconocido la figura del cuidador con las últimas actualizaciones de la Ley de Dependencia,  existe una gran dificultad a la hora de inscribirlos en la Seguridad Social. Los enfermos tan solo cuentan con pensiones, en muchos casos no contributivas inferiores a los 400 euros, o con la ayuda de la dependencia para afrontar todos sus gastos, ya sean de luz, agua o comida, no llegando a cubrir el salario mínimo de un trabajador. Es tal la importancia de la atención domiciliaria que el Portal de la Dependencia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad asegura que del millón de prestaciones adjudicadas al colectivo dependiente, 2 de cada 3 están destinadas para servicios profesionales. En ese sentido, resalta también el porcentaje de ayudas económicas para cuidados en el entorno familiar, el cual supone un 34,57%.

Alumnos del programa Actíva-TE, centrado en la promoción del envejecimiento activo y saludable. / Foto cedida por SABIEX

Alumnos del programa Actíva-TE, centrado en la actividad física de personas mayores de 55 años. / Foto cedida por SABIEX

             Tras la realización de varios cursos para mayores de 55 años dentro de SABIEX, un programa integral para la promoción del envejecimiento activo y saludable puesto en marcha desde el Departamento de Psicología de la UMH, Bonete, también directora del proyecto, ha podido comprobar la efectividad de redirigir muchas de sus actividades hacia los cuidadores: “Si estos  tratan adecuadamente a los enfermos, los llevan donde tienen que llevarlos y hacen unas buenas estrategias de intervención con ellos, la repercusión es altamente más positiva”.

              Desde la Concejalía de Bienestar Social, conscientes también de la relevancia de los asistentes personales mientras que los usuarios esperan su entrada en los geriátricos, aseguran que la lista de espera para la atención domiciliaria ha sido eliminada en su totalidad. Así, tras más de diez años de “bloqueo” según la edil Igualdad y Dependencia Teresa Macià, las 74 personas que esperaban acceder a este servicio han sido atendidas, sumando un total de 826 beneficiarios. El propio Ayuntamiento también gestiona una serie de actividades de acompañamiento a personas mayores que abarcarían desde tareas de gestión y recado o seguimiento y tratamiento médico hasta el aseo personal.

La lista de espera para la atención domiciliaria ha sido eliminada en su totalidad tras más de diez años de bloqueo, siendo atendidas las 74 personas que esperaban acceder a este servicio, sumando un total de 826 beneficiarios.

            Pero la atención domiciliaria no es el único servicio requerido por los familiares y enfermos. Una media de 56 personas se ha beneficiado entre 2011 y 2015 del servicio “menjar a casa”, encargado de fomentar y facilitar una alimentación saludable entre los más mayores de la ciudad. Del mismo modo que a los 1017 beneficiarios  del servicio de tele asistencia, un mecanismo preventivo de asistencia inmediata y permanente a domicilio, hay que sumarle las 147 solicitudes recibidas en lo que llevamos de año, convirtiéndose en una de las grandes demandas para las personas que viven solas.

       Sin embargo, para la edil de Igualdad y Dependencia el no haber construido ningún geriátrico público en los últimos 20 años ha dejado una situación de preocupación y desatención para los solicitantes. Por eso, cuando saltó la noticia de la apertura de un nuevo Centro de Día y Residencia gestionado por la  Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental de Elche (ASFEME), varias asociaciones pensaron que la nueva sede también albergaría a personas con demencia senil. Su coordinadora, Noelia Aznar, ha aclarado que este tipo de pacientes no se encuentran entre su población diana, por lo que se centrarán solo en  trastornos bipolares, de hiperactividad o esquizofrenia. No obstante, la edil ha enviado una proposición de ley para que los enfermos mentales mayores de 65 años no sean redirigidos a un geriátrico como se está haciendo hasta ahora y continúen internos en sus centros correspondientes, con el objetivo de que no vean alterada su rutina y no pasen a formar parte de una lista de espera cuando ya están siendo tratados.

Un futuro poco esperanzador

            Hay que resaltar que a nivel nacional la proporción de población mayor de 65 años ha pasado de representar un 11,2% en 1981, a un 18,2% en 2013, duplicando la población anciana según el Informe de Personas Mayores en España de 2014. Con miras a un futuro los datos tampoco son esperanzadores, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) las proyecciones de habitantes en España ajustadas a la población del 1 de Enero de 2014 apuntan a que en las próximas décadas la ancianidad seguirá aumentando hasta que en el año 2060 se superen los 16 millones de mayores, casi el doble que en la actualidad, llegando a representar más de un tercio de la población total española. 

A nivel mundial se alargan las vidas de familiares y amigos con fármacos ya tradicionales para la población como el sintrom o el levetiracetam. Para Consuelo, que tiene que ver cada día como desaparece poco a poco la persona risueña y bromista que conocía, convertida en una persona “sin memoria ni vida” la medicina debe tener un límite: “Cada día harán falta más centros, la situación no va a cambiar, esto no es vida ni para los enfermos ni para sus seres queridos”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *