Urbanizaciones en el olvido

Alicante es la provincia de la Comunidad Valenciana donde más se construyó en 2015 y más de una quincena de residenciales tienen paralizada su obra

Urbanización sin acabar con un cartel que los vecinos de Monforte demandan quitar/Javier Aguado

Urbanización sin acabar con un cartel que los vecinos de Monforte demandan quitar/Javier Aguado

Iban a poder jugar al fútbol los viernes, los sábados lo harían al pádel, el domingo se tomarían algo después de cenar en el bar mientras los niños se bañaban en la piscina. Los parques, que rodeaban sus casas, permitían que sus hijos jugasen sin apenas peligro. Mientras, los padres cocinarían en una barbacoa gigante para sus familiares disfrutando del sol de Alicante. Esa era la vida que tendrían más de 1.000 familias. Así se lo vendieron sobre plano unos agentes inmobiliarios en una época donde la especulación con los terrenos en la Costa Blanca campaba a sus anchas. Ahora, una década más tarde, los vecinos de 17 urbanizaciones de la provincia alicantina se preguntan dónde quedó el “alto standing” que les vendieron. Y en muchos casos, dónde quedaron los residenciales que les iban a construir.

Monforte del Cid es el municipio de la provincia alicantina que más urbanizaciones olvidadas acoge. El pequeño pueblo quiso expandirse territorialmente a principios de siglo. Las oportunidades las vieron en dos campos de golf y tres residenciales unifamiliares. Montecid, Alenda Golf y La Font del Llop fueron sus nombres. Ahora, más de diez años después de empezar el proyecto de expansión, las obras están paralizadas y pocas personas han podido instalarse allí. Además, aquellas familias que decidieron invertir sus ahorros en las casas monfortinas se sienten “resignadas”

“En Montecid se ha construido menos del 50% del proyecto y el resto nunca se llevará a cabo. El grupo Masa -constructora que inició la urbanización- se ha olvidado de nosotros”, confiesa Antonio Chumillas, uno de los presidentes vecinales del residencial y vocal de la asociación de vecinos.  Además, según el artículo 47 de la Constitución todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos deben promover las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho. Sin embargo el Ayuntamiento de Monforte del Cid tampoco les presta necesidades que ellos demandan. “De aquí se están sacando unos 300.000€ al año respecto a la recaudación de Impuesto sobre Bienes e Inmuebles (IBI), de vados o de los impuestos de circulación. ¿Dónde va todo ese dinero? No existe ninguna reinversión de ese dinero en infraestructuras. De hecho en fiestas no tenemos ni servicio policial”, añade Chumillas.

“En Montecid se ha construido menos del 50% del proyecto y el resto nunca se llevará a cabo. El grupo Masa -constructora que inició la urbanización- se ha olvidado de nosotros”, declara Antonio Chumillas

El residencial se comenzó a construir en 2003. Sin embargo, y pese a que los vecinos ya lo habitaban desde 2005, no consiguieron legalizar las viviendas hasta 2015. “E Grupo Masa se comprometió a no vender ninguna vivienda hasta que no estuviese todo el complejo finalizado. Entonces, vendieron las casas como obras y las familias se instalaron sin tener la cédula de habitabilidad”, afirma Ignacio Gutiérrez Hernández, jefe de la sección de Urbanismo de Monforte. Desde la constructora confirman que “ya no venden esas parcelas”, pese a que todavía existan “algunos carteles que lo indiquen”. Carteles que según Chumillas “incumplen la ley. Porque los carteles publicitarios en los viales, de cara a la autovía, están prohibidos” como refleja la Ley General de Carreteras de 1988.

Desde la entrada del nuevo gobierno en el municipio alicantino en 2015 se pretende dar un vuelco a las nuevas construcciones: “Nosotros abogamos por unas viviendas cercanas al núcleo de la ciudad”, asegura Gutiérrez Hernández. Sin embargo, ya han comenzado las nuevas obras en una nueva urbanización alejada 11 km del centro, La Font del Llop. Según el jefe de Urbanismo este complejo es “diferente” debido a que allí “ya están las calles puestas, al igual que la toma de agua y luz”. Además, cuenta con un campo de golf que puede potenciar la zona.

En Montecid se ha construido menos del 50% del proyecto. Fotografía: Javier Aguado

No obstante Montecid no es la única urbanización que ha sufrido el abandono de las constructoras. En Villajoisa, tres pequeños campings han sido habitado por miles de turistas durante años, hasta que en 2006 el Sertorium, el Hércules y el Torres cerraron. El motivo fue la insistencia de una constructora para hacerse con los terrenos, recalificarlos y construir una macrourbanización en la orilla de la playa. Las parcelas se vedieron, sin embargo las casas nunca llegaron. Hasta que ocho años más tarde, se volvió a construir el camping el Torres. Allí, con el fin de obtener más suelo urbanizable del que se disponía se instó a los vecinos a vender sus terrenos. “Mi padre tenía una casita y nos ha costado mucho dinero de abogados y arquitectos para paralizar la obra”, declara el sociólogo urbano y activista Toni Garciartín. Y añade: “El impacto en Villajoiosa ha sido brutal. La gente ha tenido que malvender y no se ha ejecutado nada nuevo. Han dejado la ciudad rota”. 

Según los datos de la Agencia Notarial de Certificación (ANCERT), Torrevieja y Orihuela aparecen como los lugares con más ventas de casas de la Comunidad Valenciana. La Vega Baja es casi una obsesión para los británicos, que compraron unas 1.200 casas durante el primer semestre de 2014. Durante ese periodo, solo los rusos compraron más de 100 al mes en Torrevieja. Precisamente, en la Vega baja es donde se encuentran el mayor número de estas ruinas modernas donde no podrá vivir nadie.

Además, todas estas urbanizaciones dañan el medio ambiente y crean cadáveres inmobiliarios. En la Sella, situada en la Marina Baixa, se llevó a cabo una construcción de un Proyecto de Adecuación Urbanística (PAI) para doblar los 600 habitantes que tiene censados el municipio. En 2008, el Sindic de Greuges intercedió con el consistorio para que diese un paso atrás en el levantamiento del residencial porque se excede del suelo urbanizable de la población. Todo ello, concluyó con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia Valenciano (TSJV) 2009, que impedía aspecto esenciales de las obras para así defender las vías pecuarias afectadas y los barrancos que atraviesan las zonas urbanizadas. Ahora, ocho años después, la urbanización está acabada con la mayoría de viviendas desocupadas y con una una deuda difícil de solventar para el consistorio.

Alicante es la provincia donde más viviendas se han vendido en todo 2015 de toda la Comunidad Valenciana, según el informe de ANCERT. 16.492 casas por una cuantía media de 114.632 euros. Le sigue la provincia de Valencia, con 13.098 casas y una cuantía total media de 102.200 euros. En Castellón se han vendido 3.337 viviendas por una media de 93.164 euros. Desde el año 2003, solo en el municipio de Elche se han construido 16.442 viviendas, pero solo 13.995 obtuvieron un comprador, según el informe Pinsa de 2015. Por lo que existe un saldo negativo de viviendas de 2.447 que será difícil de paliar, según el propio informe. 

 

El fin de la especulación urbanística fue en 2008, sin embargo se observa que todavía existen familias que están sufriendo esas consecuencias. Solo en la provincia de Alicante, 14 municipios se ven afectados por unas construcciones que en la mayoría de los casos nunca verán la luz. Constructoras y ayuntamientos que no cumplen las normas para favorecer a los afectados. En otros casos, como el Hotel Spa de Callosa del Segura, pese a estar finalizada la obra jamás serán los anfitriones de unas vacaciones. Ruinas modernas, cadáveres inmobiliarios, cemento huérfano de vida que olvida a los paisajes de la Costa Blanca y a las personas que los albergan.

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