Valencia New Detroit

Anja Schneider

Anja Schneider durante su set en La3 // Fran Gosálbez

La Comunidad Valenciana es, por tradición y vanguardia, una de las tierras más fértiles de España en cuanto a cultura clubbing se refiere y en la actualidad vive uno de los momentos más dulces y enérgicos de los últimos años. Si bien es cierto que la incultura musical y la incapacidad de los sellos nacionales para plantear un panorama estable no ha fomentado la aceptación de los españoles ante una música tan distinta, las salas de nuestro país han puesto el listón muy alto.

La sala valenciana LA3 congregó el pasado día 18 de noviembre en torno a 700 personas para recibir a Anja Schneider, acompañada de tres potentes artistas nacionales como son el valenciano Gregori, Five Points y He Cosmos además del ruso Eterno.

La fiesta servía para dar el pistoletazo de salida a un nuevo tipo de eventos llamado fiestas WAX, que se darán tanto en el Oven Club como en la propia La3 una vez al mes. Las principales características de esta nueva temática son la conjunción de juegos de luces y efectos visuales junto a la música de grandes figuras de la electrónica europea, como lo es Schnneider. Anja es una productora, compositora y deejay berlinesa especializada en Techno, concretamente, dentro de las vertientes del Minimal Techno y el Acid Techno pasando incluso por el Tech-House en sus sets. Además de su actividad como artista, es famosa por ser la conductora un programa de radio con más de 200 emisiones llamado Dance Under The Blue Moon. Por él, han pasado gigantes musicales como por ejemplo Luciano, quíntuple ganador del DJ Awards y autor de temas tan imprescindibles como Rise of Angel, popularizado bajo el remix del también suizo Andrea Oliva.

A partir de las 10:30, La3 abrió sus puertas a todo aquel dispuesto a calentar motores de cara a lo que prometía ser una noche larga. Eterno se encargó de preparar el ambiente con un set de 2 horas que resultó ser una curiosa mezcla entre Progressive House con build-ups típicos del EDM que conjugó con cambios muy agresivos que llevaron la sesión a un ritmo frenético.

Después de Eterno, llegó el Techno. Si por algo es reconocible la fama que se ha ganado Valencia, e incluso Alicante, es por el increíble peso que ha adquirido este estilo dentro del panorama musical de la comunidad. La Sala Katamarán de Alicante, dirigida por Dereck Müller, integrante del sello ilicitano Insolent Music, la misma La3, Oven o CODE 152 en Valencia son ejemplos de que, además de las grandes salas especializadas en Techno como Barraca en Valencia o la Metro Dance Club en Bigastro, cada día más clubes deciden apostar por la música del 4/4 eterno.

Gregori, Five Points, formado por Álvaro y Dani, y He Cosmos son 3 nombres que comienzan a verse, y mucho, en los carteles de las fiestas de la capital valenciana. Entre otros motivos, la existencia de escuelas de nivel internacional como Berklee y Millenia, especializadas en música y producción sonido respectivamente, ha ayudado a hacer de Valencia en un caldo de cultivo artístico muy potente. Los eventos organizados por The Basement, una promotora ligada a estudiantes y ex-estudiantes de Berklee, y la actual creación de sellos musicales por parte de Millenia Estudios son un escaparate y una salida perfecta para artistas con talento y calidad.

“Estamos asistiendo a un cambio generacional entre el concepto actual de música electrónica y el de hace 10 años”

Algo que según estos artistas ha sufrido un cambio drástico en los últimos años ha sido la manera de percibir la música electrónica del público. En la actualidad, creen que existe mucha más gente que trata la electrónica como la música compleja, analizable que es. “Estamos casi asistiendo a un cambio generacional entre el concepto actual de música electrónica y el de hace 10 años” – afirma Jorge – “Los que escuchamos techno estamos dejando de ser los raros que bailan una música repetitiva y abusan de las drogas en un parking, en definitiva, se está haciendo justicia con el arte”.

Volviendo al arte, las luces e imágenes no paraban de sucederse en el interior oscuro de la La3; mientras, el reloj del móvil marcaba la media noche y llegaba el turno de Gregori. “Música con un sentido abstracto, ritmo monótono y repetitivo en la que no hay que hacer alardes, sino sacar el máximo rendimiento con el mínimo cambio”estas fueron las palabras de Jorge para describir qué es el techno para él. Eso fue lo que vimos, una música elegante con un groove oscuro, acompañada de colores vistosos que contrastaban con una pista entregada al joven DJ valenciano. Entre su selecto repertorio es difícil señalar un tema concreto, pero, por el momento y la reacción del público, en el clímax de la sesión llegó Please, Stay del francés Mathieu Faubourg, una mezcla perfecta de sonidos ambiente en forma de pads suaves y eufónicos que crean un contrapunto sublime con bombos que dan fuerza al tema y unas percusiones minimalistas. Una delicia que sumió a la pista de baile en un trance generalizado de placer auditivo.

“Los que escuchamos Techno estamos dejando de ser los raros que bailan una música repetitiva y abusan de las drogas en un parking, en definitiva, se está haciendo justicia con el arte”

Five Points no fue menos. Con un estilo más agresivo que el de Gregori, supieron conectar perfectamente con el resto de artistas y dar el relevo a He Cosmos con un público eufórico. Algo más rítmicos que su predecesor mostraron un techno con muchos graves y vocales afroamericanas. “Cuando entramos en cabina siempre es especial, disfrutamos haciendo disfrutar, por eso usamos un techno colorido y vivo”. Lejos de ser solo eso, su set tuvo momentos de transición, pasando del Tech-House más bailable a temas que sugerían sensaciones totalmente distintas. El set quedó definido sonidos oscuros del techno más puro y ritmos y vocales trepidantes perfectamente ligadas, algo distinto lejos del simplismo comercial de otros artistas.

El resto del espectáculo, como avanzaba anteriormente, corrió a cargo de He Cosmos y Anja Schneider. Las sesiones que prepararon los artistas se encontraban en perfecta sintonía, algo que es de agradecer. Tras casi 7 horas bailando, el público agradece no tener cambios bruscos de estilo y dedicarse simplemente a degustar lo que perfectamente podría haber sido un b2b de 3 horas. Los focos blancos e intermitentes se entremezclaron perfectamente con la percusión del Minimal Techno, hats con mucho attack marcaban el camino hacia el final de la primera fiesta WAX.

No todo el mundo pudo aguantar hasta el amanecer, pero, para los pocos afortunados que estuvimos, Anja nos regaló un precioso y emotivo cierre con I Can Change, un remix de Tiga de hace unos cuantos años. Cuando uno termina una noche así, solo puede dar las gracias.

 

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