Valenciano, la asignatura pendiente

        Con una población mundial de 7.350.000.000 individuos, 6.000 idiomas son los encargados de conectar a los habitantes desde Alaska hasta la Polinesia Francesa, los dos extremos de la Tierra. Actualmente, alrededor de 3.000 lenguas se encuentran amenazadas según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro, que eliminó el catalán de la lista en 2009. Sin embargo, la situación en la Comunidad Valenciana es muy diferente a la de Catalunya ya que, según un estudio de la Universitat de València, el porcentaje de “valencianoparlantes” será inferior al 10% en 2050 si se mantiene la actual política lingüística.

        Conscientes de la problemática, la Escola Valenciana y la Universidad de Alicante han puesto en marcha la primera edición de la Plaça del Llibre d’Alacant a escasos metros del puerto, donde el ondeo de una bandera sirve de guía a los asistentes. La puntualidad permite percibir una falta de ambiente y movilización que se alarga a lo largo de la tarde. Seis casetas de diferentes organismos como la Acadèmia Valenciana de la Llengua o el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert son las encargadas de intentar fomentar la lectura en valenciano. Sin embargo, el único movimiento apreciable es el de los más pequeños, que se acercan a los juegos infantiles promovidos por la organización del evento y no por el interés de sus progenitores.

La escritora Mercè Climent en un taller infantil en la Plaça del llibre d'Alacant

La escritora Mercè Climent en un taller infantil en la Plaça del llibre d’Alacant / Noelia Espinosa

        En el centro de la plaza, siete personas esperan el inicio del primer acto, donde Dariana Groza se encargará de presentar el libro “10 a 2” del Voluntariat pel Valenciàplataforma que coordina. Con un valenciano que alcanza la perfección, la ingeniera deja a todo el público boquiabierto al confesar su origen rumano. Tres meses fueron necesarios para que aprendiese el idioma.  Con perseverancia, asegura que el aprendizaje más fructuoso radica en la oralidad  y no solo a través de exámenes, que a su juicio, loan la memoria y trivializan los conocimientos.

       No obstante, el laboratorio de idiomas de la Universidad Miguel Hernández prepara cada año a más de 600 alumnos para las pruebas de valenciano. Manel Alarcón, corrector de la Junta Qualificadora de Coneixements Valencians (JQCV) es el encargado de dar las clases intensivas las mañanas de los sábados. A la pregunta de por qué están aquí y no disfrutando de un café caliente con sus amigos, las respuestas de los alumnos se repiten una detrás de otra en más de cuarenta ocasiones e incluso en tonos despectivos: “Porque me lo exigen para trabajar”. Es en la penúltima fila del aula 2.1 del edificio del Altet, donde una joven responde tímidamente: “Porque me gusta el valenciano”. Manel sonríe.

        Aunque el docente insiste a sus alumnos para que hablen valenciano entre ellos, solo unos pocos siguen sus pautas, mientras otros se niegan, argumentando la inutilidad de la lengua. Sin embargo, la JQCV continúa aumentando el número de matrículas, registrando un total de 41.439 de cara al cambio de las pruebas, que dejarán de tener tan solo tres niveles: elemental, mitjà y superior con la intención de adaptarse al marco europeo.

La JQCV continúa aumentando el número de matrículas, registrando un total de 41.985 de cara al cambio de las pruebas

        Sorprendentemente, el nivel superior de la prueba cuenta con un índice mayor de aprobados, el 41,8% según los datos de la Conselleria de Educación, Investigación Cultura y Deporte. Mientras, el temido mitjà no puede decir lo mismo, ya que solo el 28% de los examinados en la provincia de Alicante consiguieron el título el pasado junio. Tras varios años como corrector, Alarcón insiste en que los suspensos se deben principalmente a que muchos de los estudiantes que se presentan lo hacen directamente al nivel mitjà (que en el marco europeo equivaldría a un C1 de inglés o alemán) sin tener tan siquiera los conocimientos requeridos para el examen elemental.

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Modelo de examen C1 del CIEACOVA y la JQC,

Por lo tanto, la carencia de niveles y la competencia generada los últimos años por la Comissió Interuniversitària d’Estandardització d’Acreditacions de Coneixements de Valencià (CIEACOVA) han sido los culpables de la actualización de la JQCV, según el corrector.  La unión de las cuatro universidades valencianas ha derivado en un nuevo modelo de examen que sí cuenta con los seis niveles establecidos el marco europeo (A1, A2, B1, B2, C1 y C2). Además, no contiene el test de la JQCV que deja a miles de estudiantes sin demostrar sus conocimientos hablados y escritos año tras año, al ser necesario pasar esa fase para acceder a la demostración oral.

El nuevo modelo de examen, CIEACOVA, sí cuenta con los seis niveles establecidos en el marco europeo (A1, A2, B1, B2, C1 y C2)

        Como la escasez de afluencia a la I Plaça del Llibre d’Alacant ha evidenciado, la lengua autóctona es la asignatura pendiente de los valencianos. Los modelos de examen o la imposición por parte de la Conselleria no sirven de pretexto para no conocer el idioma. El caso de Dariana Groza demuestra que quien quiere aprender una lengua puede conseguirlo, a pesar de los test y los errores que restan aciertos. Y puestos a cultivarse, qué mejor manera de hacerlo que con la lengua propia, perquè sense valencià, el món no tindria trellat.

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