Venta de sueños. Precio: una vida

En el último año se ha triplicado la llegada de inmigrantes a Europa y con ello, las muertes en el intento de pasar a otro país. Debido a la desesperación por escapar de la guerra y el hambre, recurren a mafias que se están enriqueciendo cada vez más a costa del tráfico ilegal de personas.

Hace meses que vemos en las noticias cómo millones de inmigrantes sirios colapsan las fronteras para intentar pasar a Europa y lograr así un futuro mejor. Son bastantes los que se quedan durante meses esperando tras una valla, pero también hay muchos de ellos que arriesgan su vida y la de sus familias introduciéndose en otros países. Guiados por la desesperación, se ponen en manos de mafias que, de manera ilegal y cobrando grandes cantidades, consiguen hacerlos pasar las fronteras europeas.

Uno de los países de destino más frecuente entre los inmigrantes es Inglaterra. Una zona de difícil acceso, dado que al no pertenecer al Acuerdo Schengen tiene un gran control fronterizo. A pesar de ello, las mafias han dado con la manera de pasar un gran número de inmigrantes a la vez sin levantar sospechas: subirlos a camiones frigoríficos. Se cuelan en la parte trasera, que sobrepasa los grados bajo cero, o en el portapalets, la parte inferior del tráiler.

Estos trasportes tienen un mecanismo de seguridad que abarca desde precintos a cadenas y candados para que no se altere la carga hasta llegar a su destino. Sin embargo, estas bandas encuentran la manera de introducir a los inmigrantes sin levantar sospechas. La más empleada es la que llevan a cabo con los conocidos bolígrafos ‘Bic’: le quitan la capucha y lo calientan hasta que se deshaga lo suficiente como para introducirlo en la cerradura del candado. Tras esto, esperan a que se seque y cuando está duro se ha creado una especie de llave con la que abrir las puertas. Cuando ya han entrado, las mafias vuelven a cerrar desde fuera y colocan un precinto nuevo, dando así la sensación de normalidad en el frigorífico.

Condenados por tráfico de personas

Ante estas situaciones, los chóferes están siendo sometidos a innumerables controles policiales en las aduanas. Pero, es precisamente en ese momento en el que los conductores se encuentran más solos y desamparados que nunca ante la ley, ya que si la Policía descubre a los inmigrantes antes que el chófer, este último es automáticamente condenado por tráfico ilegal de personas.

Mari Carmen Rodríguez, chófer, acompañaba a su marido en uno de sus últimos viajes por Bélgica cuando, estando en un área de servicio, empezaron a notar cosas extrañas en el camión. “Sobre las 3 de la mañana, mi marido se percató de que había algo raro en la temperatura del frigorífico, ya que el motor estaba en funcionamiento y esto solo ocurre cuando ha estado un tiempo abierto. En ese momento también notó movimientos en la caja frigorífica y bajó a comprobar que todo iba bien. Y aparentemente lo estaba, ya que el precinto seguía puesto, pero como ya había oído muchos casos de este tipo decidió abrir las puertas. Fue entonces cuando descubrió que encima de los palets se encontraban unos inmigrantes de origen sirio”, cuenta Mari Carmen Rodríguez.

Los conductores se encuentran más solos y desamparados que nunca ante la ley, ya que si la Policía descubre a los inmigrantes antes que el chófer, este último es automáticamente condenado por tráfico ilegal de personas

Ante esta situación, su marido llamó a los gendarmes para que comprobaran si dentro del camión viajaban más personas. Pero, para su sorpresa y la de Mari Carmen éstos no quisieron implicarse demasiado en el conflicto y tuvo que ser el propio chófer el que revisara el cajón frigorífico. “Esto es algo que yo no vi justo ya que, teniendo en cuenta que a menudo suelen portar armas, los gendarmes no quisieron involucrarse y dejaron que entrara el chófer solo”, relata Rodríguez. “En cambio, si en vez de mi marido hubiera sido la Policía la que descubriera que iban en el frigorífico, a nosotros nos hubieran detenido por tráfico ilegal de personas. Y en ese momento no tienes ninguna forma de demostrar tu inocencia, porque es tu palabra contra la suya”, concluye.

Video en el que la Policía francesa saca a tres inmigrantes de un camión frigorífico

Video en el que la Policía francesa saca a tres inmigrantes de un camión frigorífico

Empresas desesperadas

Otras de las grandes afectadas por este problema están siendo las empresas de transportes, las cuales tienen que enfrentarse a retrasos en sus portes o a la devolución total de las cargas pertenecientes a los frigoríficos en los que se hayan introducido inmigrantes.

El Grupo Logístico Fuentes, una de las empresas líderes del sector en España, ha tenido que lidiar con una decena de estos casos en el último año. “Estamos ante un problema político-cultural muy serio en el que se está poniendo en evidencia a las empresas, a los conductores, a los exportadores e incluso a los destinatarios”, comenta Antonio Fuentes, director logístico de la empresa. “Estas mafias controladas, involucran indirectamente al medio de transporte que utilizan para hacer pasar a los inmigrantes”, explica.

“Estamos ante un problema político-cultural muy serio en el que se está poniendo en evidencia a las empresas, a los conductores, a los exportadores e incluso a los destinatarios”, comenta Antonio Fuentes, director logístico del Grupo Fuentes

Sin embargo, tanto las fuerzas del orden como los Gobiernos europeos no quieren involucrarse en este tema. Tienen que ser las mismas empresas las que, a base de malas experiencias, tomen medidas de precaución para que sus trabajadores no se vean implicados en más situaciones de este tipo.

¿Un porvenir real o maquillado?

Estas circunstancias dan lugar a dos realidades con respecto a los inmigrantes. Una primera, en la que las mafias se enriquecen cada día más a costa del tráfico de personas. Maquillan la posición económica y social de Europa y venden sueños de humo a seres humanos que lo único que anhelan es tener un futuro mejor para ellos y para sus familias. Y es precisamente esto lo que nos lleva a la segunda y más cruda realidad, en la cual los inmigrantes llegan a unas situaciones tan límites de desesperación que arriesgan incluso su vida para alcanzar su meta.

Antonio Sánchez, director de Vega Baja Acoge, en su sede de Orihuela / E. MOYA

Antonio Sánchez, director de Vega Baja Acoge, en su sede de Orihuela / E. MOYA

La solución a este problema social tan grave no es sencilla, pero existen personas y asociaciones que están aportando una gran ayuda a los inmigrantes. Entre las más importantes de la comarca se encuentra Vega Baja Acoge, una organización sin ánimo de lucro que no sólo presta ayuda administrativa a las personas extranjeras, sino que también colabora en su inserción en la sociedad mediante cursos para los inmigrantes y talleres de sensibilización ciudadana para los españoles. Es por ello, que sienten una gran preocupación por la cuestión de las mafias europeas y la repercusión que esto está teniendo en nuestra sociedad. “Es inaceptable pensar que haya personas que estén traficando con seres humanos,” expone Antonio Sánchez, presidente de Vega Baja Acoge, “los Gobiernos deberían ser más duros con esas mafias”.

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