Viaje de una ida y… ¿una vuelta?

No son las tierras oscuras de Mordor ni los orcos talando los lindes del bosque de Fangorn. Son Alepo y multinacionales explotando la selva amazónica. No son la compañía del Anillo ante el Concilio de Elrond, ni Frodo Bolsón frente el Monte del Destino. Son voluntarios en las costas griegas y el último aliento de lucha de miles de refugiados. Protagonistas de carne y hueso. No es literatura, es realidad.

Si interrumpiésemos en el despacho de J. R. R. Tolkien en el Merton College de Oxford y comparásemos su obra con conflictos bélicos como la Segunda Guerra Mundial nos lanzaría su pluma como si de una diana nuestra cabeza se tratase. Cansado de las interpretaciones alegóricas de sus escritos, el autor desmintió en diversas ocasiones cualquier símil relacionado con hechos negativos de la época en su obra. “Personalmente no creo que ninguna de las guerras, y por supuesto, menos todavía la bomba atómica, tuvo ninguna influencia en la trama ni en el modo en que se desarrolló. Quizás en el paisaje”, desmentía Tolkien en una carta dirigida al profesor L. W. Forster.

Charla en la EstelCon (fiesta anual de la Sociedad Tolkien Española), celebrada en 2015 en Alicante. / María Navarro.

Conferencia en la EstelCon (fiesta anual de la Sociedad Tolkien Española), celebrada en 2015 en Alicante. / María Navarro.

Más allá de la desinformación y el bulo académico o cibernético, se esconden las influencias reales del estudioso. Estas leyendas urbanas han sido desmanteladas por una de las figuras españolas con más conocimientos de la obra de Tolkien y uno de los miembros fundadores de la Sociedad Tolkien Española (STE)José Manuel Ferrández Bru. El experto explica la obra del autor inglés desde el impacto de dos cánones; la influencia vital y la influencia estética profesional. Antes de pasear por el camino de Addison, en Oxford, junto a sus famosos amigos, C. S. Lewis y Hugo Dyson, el joven Tolkien ya comenzaba a interesarse por las lenguas a una temprana edad. El clímax estalló cuando consiguió un puesto en las aulas de filología de la prestigiosa Universidad de Oxford. Una vez asentado en el campus se adentró en el estudio de las lenguas poco habladas. Esta pasión por los dialectos de otros tiempos le animó a crear el suyo propio. Pero el escritor no terminaba de estar contento, necesitaba personajes que hablasen esas lenguas. Por ello, decidió crear el rico universo de la Tierra Media y las historias de las criaturas que la habitaban.

“Tolkien creó los personajes de Lúthien y Beren, partiendo del romance con su mujer. Su devoción fue tan grande que dichos nombres se encuentran presentes en sus lápidas”, explicaba José Manuel Ferrández Bru, escritor experto en la obra de Tolkien.

Desde un punto de vista general y yendo contra corriente con el escritor, son comunes las comparaciones de la obra de Tolkien con conflictos bélicos y sociales, e incluso la asociación de los personajes con la personalidad del lector. Esto explicaba el psicólogo del Instituto de Duelo de Alicante (IDA), Marcos Rodes en la charla coloquio de El viaje de Frodo y la construcción del héroe moderno en Tolkien.

buena

Charla coloquio de “El viaje de Frodo y la construcción del héroe moderno en Tolkien”, por el psicólogo Marcos Rodes. / María Navarro.

Las puertas de embarque de los aeropuertos son una cuna de despedidas. Un “hasta luego” o “para siempre” de jóvenes sin oportunidades, personas de negocios o emigrantes. No obstante, esta situación no es fácil para los que más sufren el abandono del país natal por causas de peso, como es el caso de los 13,5 millones de colombianos y sirios que se convirtieron en desplazados internos en el año 2015.

Pero, en ocasiones, las puertas de embarque no son tal y como las conocemos. A veces, la emergencia de la situación hace crear puertas de salida improvisadas. Esto es bien sabido por los más de 5 millones de refugiados sirios forzados a embarcar en costas sin nombre, para acabar sin rumbo. Quién le iba a decir a un habitante de Oriente Medio que acabaría intercambiando su país de Mahoma por el de protestantes o católicos para intentar sobrevivir a la destrucción de su tierra natal. Allí a donde se dirijan, por malo que sea, no será peor que lo que dejan a sus espaldas.

“Tú te vas, pero a ver si cuando vuelvas nos encuentras”. Esas fueron las últimas palabras que Luz Guerrera, emigrante colombiana, escuchó de la boca de su padre horas antes de explotar a llorar en el vuelo que le traería de camino a España. Tiempo más tarde, él fallecería.

La travesía a España fue ardua y costosa como la del protagonista de El señor de los anillos. Económicamente y al igual que el resto de emigrantes colombianos, Luz tuvo que empeñar las pertenencias de su hermana para poder comenzar a labrar su nueva vida. “Todo por un futuro”, contaba Luz emocionada. Fue en 2001, cuando decidió cambiar su ciudad natal, Pereira, en los Andes colombianos, por la brisa mediterránea alicantina.

“Cuando llegamos a España teníamos un hotel donde hospedarnos. Pero, el miedo era tan grande al no tener papeles que no nos atrevíamos a dormir ahí. Preferíamos descansar en el parque o en la playa”, cuenta Luz Guerrera, emigrante colombiana. 

Cuando abandonó Colombia, sus hijos tenían 12 y 14 años y trabajaba como operaria con máquinas de coser. Actualmente, ambos trabajan en Chile y han logrado construir una familia. Ella intenta ir cada dos años de visita. Nunca vuelve a Colombia con las manos vacías.

Pero… no todos los desplazados cuentan con la misma suerte.

La destrucción del Anillo Único causó un final difuso que derivó en el exterminio del mal en la Tierra Media, pero a su vez, en la desaparición de pueblos como el de los elfos. Los finales literarios no siempre son felices o trágicos, a veces, son más complejos que la propia realidad.

Manos frías, rudas y saladas tienden la mano en las orillas de la costa griega a miles de emigrantes en las lanchas de salvamento marítimo. La ayuda de occidente a oriente. Agachar la espalda por siglos de discriminaciones y diferencias que se olvidan al ser iguales ante la olas.

Nadie cruza solo el camino. Los protagonistas de las historias llevan a su lado el recuerdo de un amigo o desconocido que en algún momento de su vida le realizó un boca a boca, concediéndole un nuevo aliento de vida. Y siguen adelante. Porque todos luchan por algo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *