Viernes de plástico

 

Aljub

El Black Friday es uno de los mejores días del año en ventas en el Centro Comercial L’Aljub

 

La policía norteamericana lo bautizó Viernes Negro por el caos que se generaba en las carreteras, tras el Día de Acción de Gracias. Ahora entiendo el porqué.

Yo, nada más llegar al aparcamiento del Centro Comercial L’Aljub, ya me estoy arrepintiendo de haber caído en las garras de la publicidad. Tras dos vueltas por el parking, veo a dos personas que van a sacar su coche. Al parecer, ya se han cansado de comprar, o quizá sus tarjetas de crédito han llegado al límite.

Dentro del centro comercial, el tráfico en los pasillos es incluso peor que en el aparcamiento. Como toda festividad heredada de Estados Unidos, los españoles acogemos el Black Friday con calurosa bienvenida. Poco parece importar que no sepamos el origen de este día de descuentos y que, tal como me cuenta Maribel Aniorte, ex trabajadora de El Corte Inglés, Ciudad de Elche, el motivo real para adoptarlo en España, sea que noviembre es el peor mes en ventas del año, y que gracias al Viernes Negro se consigue por fin cerrarlo con las cifras impuestas desde arriba.

En Estados Unidos, el origen de este día es muy distinto. Se celebra el día después de Acción de Gracias, cada cuarto viernes de noviembre, una de las festividades más importantes en EEUU, donde la familia no escatima para ofrecer a los suyos la mejor cena posible. Con esta premisa, se entiende el sentido del Black Friday: ofrecer descuentos, tras los excesos del Thanksgiving, para ahorrar en las compras de la temporada navideña.

“El éxito del Black Friday radica en ser un producto estadounidense y en la difusión a través de Internet”, según David del Barrio, director del Centro Comercial L’Aljub

En España, aún no entendemos qué sentido tiene un día de descuentos en pleno noviembre. Aún así, estamos felices de seguir la estela del país norteamericano, donde es siempre uno de los mejores días en ventas.

Según David del Barrio, director del Centro Comercial L’Aljub, de Elche, en España el Black Friday aún no es el día con más ventas del año, pero va en ascenso. De hecho, este 2015 ha sido el mejor desde que se implantó aquí, con un incremento del 40% de afluencia a los centros comerciales. Las razones son, según del Barrio, que se trata de un producto estadounidense y por la difusión a través de internet y las redes sociales: “Empresas como Amazon han contribuido positivamente a instalar este producto en las calles, al lanzarlo desde hace cuatro años en sus plataformas digitales”, concluye.

El director me cuenta que no se contrata más personal para este día; algo que me sorprende. Al entrar en cualquiera de las tiendas, sobre todo en las pertenecientes al grupo Inditex, siento un agobio repentino por lo que veo: ropa amontonada por todas partes, prendas tiradas por el suelo, niños corriendo y esquivando mesas de vaqueros mientras gritan algo ininteligible a sus madres. Una dependienta que mira a su alrededor con cara desencajada y dice a su compañera: “Me río por no llorar. Y aún nos quedan 5 horas más aquí”.

Porque ahora caigo en la cuenta; el cartel de la entrada dice que hoy cierran a las once de la noche. Una hora extra para aquellos deseosos de seguir comprando con estos descuentos y sí, una hora más de duro trabajo para los empleados.

Después de trabajar durante años en comercios, me consta que a muchos de estos empleados y empleadas no se les paga ni un euro extra por esta jornada más larga y frenética de lo normal. Así lo confirma Maribel Aniorte, cuyas horas y días trabajados extra,  le eran devueltos en días libres, casi siempre entre semana.

Los comercios saben cómo atraer a los clientes, ampliando el tiempo de devolución de las compras hasta después de las fiestas

Recuerdo también algo que escuché en Onda Cero sobre esto. En Estados Unidos ya hay muchos trabajadores de comercios que no pueden cenar con sus familias en Acción de Gracias, porque viven lejos de ellos, y deben madrugar para cumplir con el Black Friday. Considerando que Acción de Gracias es una tradición que se remonta a 1621, sorprende que le haya pasado por encima esta otra “tradición consumista”.

Puede que los descuentos merezcan la pena, al menos en Estados Unidos. Sin embargo, aquí en España, hay asociaciones de consumidores, como FACUA, que aseguran que los descuentos no son reales en muchos establecimientos. Que hinchan los precios para falsear esa rebaja que en realidad no existe. Esto incurriría en un delito de publicidad engañosa y de competencia desleal.

A pesar de todos estos contras, no he conseguido persuadirme de quedarme en casa.  Las tiendas saben cómo atraer a los clientes y además de los sabrosos descuentos, amplían el tiempo de devolución de los artículos hasta después de las fiestas. Así se puede aprovechar el Black Friday para comprar los regalos. ¿Quién puede resistirse?

Una vez dentro, el bullicio y la música recrean el ambiente perfecto para que sacar mi tarjeta de crédito una y otra vez no me cause remordimientos, al menos de momento.  Ya veremos cuando llegue el extracto de mi cuenta bancaria y me dé cuenta de que no debí comprarme aquella falda que, realmente, no necesitaba. Más que Viernes Negro, la traducción sería “Viernes de Plástico”, por la utilización masiva de las tarjetas de crédito.

“Días como el Viernes Negro pueden contribuir a la adicción a las compras”, dice Ricardo Bencomo

Le pregunto por esto al psicólogo y profesor de psicología de la Universidad Miguel Hernández, Ricardo Bencomo. Quiero saber si días como el Black Friday pueden contribuir a generar adicción a las compras y al consumismo desmedido: “Sí que influye. De hecho, es una oportunidad para esas personas adictas, ya que ese día se ‘justifica todo’; por ejemplo, nadie vería raro hacer colas desde la madrugada o ir cargado de bolsas”.

Bencomo me da otra versión que no se me había ocurrido. “El Black Friday no solo es una oportunidad para los comercios, también para las agencias de publicidad, que hacen las campañas que se transmiten a través de los medios“. Se genera una situación en la que, según el profesor, todos ganan menos el consumidor.

bolsas

Así que, salgo cargada de bolsas, de hasta cinco tiendas distintas; aunque me doy cuenta de que casi todo irá a engrosar las arcas de Amancio Ortega.

¿Y mi beneficio? Calculo que en total me he ahorrado unos “maravillosos” 9 euros. No sé si ha merecido la pena. Tal vez si me los gasto ahora en McDonalds, podré volver a casa contenta de haber aprovechado bien el Black Friday.

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